¿Qué diferencias existen entre el sistema de frenado de un LMP1 y un Fórmula 1?
La Fórmula 1 es el mayor exponente de la competición en el mundo de las cuatro ruedas, la categoría en la que cualquier piloto quiere correr, cualquier ingeniero trabajar, y cualquier aficionado contemplar desde la grada; pero esto no quita que el resto de competiciones se queden atrás. Existe una prueba legendaria, la carrera más especial del mundo, que no forma parte del calendario de Fórmula 1, sino del WEC, que son las 24 horas de Le Mans, y que aunque pese a muchos, es la verdadera meca del automovilismo mundial.
Las diferencias entre una carrera de Fórmula 1 y las 24 horas de Le Mans son más que evidentes, desde el tiempo de duración de cada una, al tipo de coches que participan en ellas. Diferencias hay muchas entre ambos campeonatos, y en este artículo técnico nos vamos a centrar en los sistemas de frenado que monta un monoplaza de Fórmula 1, y un prototipo LMP1 de Le Mans.
Comencemos diciendo que un Fórmula 1 actual está propulsado por un motor de combustión interna con 6 cilindros, de 1,6 litros y un máximo de 15.000 rpm; un turbocompresor; un MGU-H (Motor Generator Unit – Heat); un MGU-K (Motor Generator Unit – Kynetic); la electrónica de control, y la batería. Todo esto genera alrededor de 1000 CV de potencia, que junto con la aerodinámica del monoplaza, crea el coche más rápido del mundo. En el otro lado, con el LMP1, tenemos un motor bi-turbo de 2,4 litros con recuperación de energía cinética, en el caso de los híbridos; y otros formados por un simple motor atmosférico de 4,5 litros, que también generan una potencia cercana a los 1000 CV.
Todo esto está muy bien, y sin duda estamos hablando de los coches más rápidos del mundo, pero hagámonos una pregunta: ¿Cómo es posible que estas bestias frenen a la velocidad que lo hacen? Nuestros amigos de Brembo nos ofrecen toda la información necesaria al respecto. La marca italiana de frenos destaca como principal diferencia de frenado entre un Fórmula 1 y un LMP1, la distancia que deben recorrer para llegar a la meta. Mientras que en la categoría reina una carrera dura como máximo dos horas, en Le Mans dura un día completo. Esto significa que mientras un Fórmula 1 realiza 350 frenadas aproximadamente durante un Gran Premio, un LMP1 realiza más de 4000.
¿Cómo afronta Brembo este desafío? La clave está en los discos de freno, los cuales están hechos de carbono, y que varían en gran medida de si son para Le Mans o para la Fórmula 1. Como podemos ver en la imagen de debajo facilitada por Brembo, las diferencias entre un disco de freno de un monoplaza y de un LMP1, son bastantes. Desde el espesor del disco, pasando por el diámetro, los números de orificios de ventilación, hasta la ventana de funcionamiento.
Mientras que el mayor miedo de los ingenieros y los pilotos en Fórmula 1 es que los discos de freno alcancen demasiada temperatura, en Le Mans el peligro es que esta descienda demasiado provocando vitrificación. Los LMP1 conducen de noche, y con regímenes de neutralización muy largos, por lo que la refrigeración no suele ser un problema.
¿Quien frena más y mejor, un LMP1 o un Fórmula 1? Los datos no nos engañan, y es que en 72 metros de frenada, un coche de Fórmula 1 pierde más de 105 km/h de velocidad, mientras que en la misma distancia los prototipos LMP1 reducen su velocidad en unos 70 km/h. De esta forma, vemos como el monoplaza es mucho más efectivo en la frenada, y esto se debe a que los frenos de un Fórmula 1 están hechos para durar poco pero frenar mucho, mientras que en los prototipos de Le Mans, el objetivo es frenar algo menos, y así alargar la vida de los discos para lograr aguantar lo máximo posible en las 24 horas.




