Prueba Hyundai i30 N-Line: un coche equilibrado en todos los sentidos
Hyundai es una de las marcas, junto a Kia, que han dado un salto cualitativo realmente notable en los últimos años. De la marca coreana que conocíamos hace unos años a lo que es ahora, ha habido cambios muy notables en cuanto a diseños, calidades y sobre todo, un producto que aspira a mucha más nota, a un cliente que ya comienza a dudar entre coches europeos o de la marca y que ello es provocado por los grandes coches que Hyundai ha conseguido hacer desde hace años y que con este i30 N-Line se demuestra.
Este Hyundai i30 N-Line es un producto redondo que ejemplifica a la perfección el salto de gigante que ha pegado Hyundai. Porque esta marca surcoreana ha conseguido situarse entre los mayores fabricantes del planeta gracias a vehículos como este. Un coche que planta a cara a sus rivales alemanes, estadounidenses y japoneses, situándose como una de las opciones más interesantes, como veremos a continuación.
Diseño exterior: atractivo y europeo
Con el paso de los años, Hyundai ha ido adaptando sus diseños a los estándares europeos y con este i30, en su tercera generación que se estrenó en 2016 y que ahora tiene un restyling que se presentó en 2021, el compacto coreano se ha colocado como uno de los coches más atractivos del mercado, más aún en este acabado N-Line que le da un toque deportivo que le sienta como anillo al dedo.
Este Hyundai i30 N-Line destaca principalmente por el renovado aspecto de su frontal. En esta zona, los diseñadores de la marca han colocado unos nuevos grupos ópticos con una firma luminosa en forma de uve, unos faros con los que adquiere una mirada más profunda y agresiva. También hay una parrilla más amplia, que ahora se extiende hacia los laterales integrándose en un paragolpes de nuevo cuño.

Lleva unos paragolpes específicos que muestran unas entradas de aire más grandes que además incorporan aletas para beneficiar el flujo aerodinámico, parrilla acabada en negro, llantas de aleación específicas de 17 o 18 pulgadas y doble salida de escape cromada. Un conjunto más agresivo para llamar la atención. Cambios con los que han conseguido hacer de este vehículo un modelo un poco más atractivo y equilibrado partiendo de una base que ya de por sí era buena. Así, nos encontramos ante un compacto de cinco puertas con unas dimensiones exteriores muy similares a las de un Volkswagen Golf 8.

Cuando pasas al perfil y a la trasera de este Hyundai i30 N-Line, vemos un coche que ha sabido evolucionar y más aún con este acabado N-Line que tiene un toque muy deportivo que le queda realmente bien. El perfil está liderado por unas llantas de 18 pulgadas que están equipadas con unos neumáticos Michelin Pilot Spor 4 que rellenan a la perfección los pasos de rueda. Y si continuamos avanzando hasta la zaga, nos encontramos con unos pilotos con un aspecto diferente y con un parachoques nuevo. Incorpora un difusor en su parte inferior, unas salidas de aire y una doble salida de escape en el lado derecho que completan a la perfección esta zaga tan deportiva que le hace un gran guiño al tan querido y prestacional Hyundai i30 N.
Se trata de un modelo que destaca y mucho, por contar con un equilibro muy logrado en todos sus apartados, dando forma a un conjunto que resulta tremendamente agradable de conducir.
Interior: muy bien acabado, pero sin grandes alardes
El acabado N Line suma a todo lo que lleva cualquier Hyundai i30 numerosos elementos específicos, como unos asientos deportivos que recogen mucho mejor el cuerpo que los asientos que montan una unidad del acabado normal; un volante con un tacto más grueso y que facilita un buen grip cuando aprietas un poco más las cualidades dinámicas del coche y también, detalles en rojo y más deportivos a lo largo de todo el habitáculo junto a una palanca de cambios manual con el logotipo de N y un diseño deportivo especial.

Me ha gustado la calidad general, los ajustes o la amplitud. Es un espacio muy agradable para pasar horas y horas durante un viaje. Las plazas delanteras son especialmente confortables gracias a esos asientos que sujetan el cuerpo como un guante. Y en la segunda fila hay abundante distancia para la cabeza o las piernas, por lo que podrás llevar tanto a adultos como a niños sin dificultad alguna.
El sistema de infoentretenimiento puede tener una pantalla de 8 pulgadas o equipar una versión más completa que recurre a una gran pantalla táctil flotante de 10,25 pulgadas como la que montaba nuestra unidad de pruebas. En dicho sistema tope de gama hay accesos directos táctiles y un controlador físico para el volumen en la parte inferior de la pantalla. Además, las funciones de climatización van en un módulo aparte y se agradece que no esté todo integrado en la propia pantalla. El sistema cuenta con todas las funciones deseables y además ofrece varios servicios online que proporcionan información del tráfico en tiempo real, alerta de radares o la previsión meteorológica, por ejemplo. El interfaz es sencillo de manejar, la disposición de los iconos se puede personalizar como en un teléfono móvil y el sistema es compatible con Apple CarPlay y Android Auto.
Por último, la capacidad del maletero del i30 5 Puertas es de 395 litros, un volumen correcto en este segmento y que da una versatilidad de uso suficiente cuando se viaja en familia. Debajo hay un pequeño compartimento adicional. También tiene una práctica trampilla para llevar objetos largos y abatiendo los asientos posteriores en una proporción 60/40 se consiguen hasta 1.301 litros de capacidad.
Motorización: es lo peor del coche
Es una lástima que la unidad probada estuviera equipada con el motor 1.0 T-GDI de 120 CV, porque no es un motor para este coche. El chasis supera, muy holgadamente, las capacidades de un motor que resulta flojo a bajo régimen, con unos consumos algo sensibles al tipo de conducción que se realiza. Y es que es un motor que, en mi opinión, no está a la par de las aspiraciones de este modelo que cuenta con un comportamiento realmente sobresaliente, del que hablaremos en el apartado dinámico de la prueba.

Como hemos comentado, nos encontramos ante un motor de tres cilindros que es el resultado de la estrategia de las marcas de llevar a cabo la técnica del ‘downsizing’, reduciendo el tamaño y la cilindrada de los mismos con el objetivo de conseguir bloques más ligeros, menos contaminantes y con un consumo más reducido, pero sin por ello renunciar a la potencia.
Sin embargo, la potencia no se entrega de la misma forma que con un motor más grande y eso se ha visto reflejado en este Hyundai i30 N Line. Cierto es que, con la caja de cambios manual de seis marchas, siendo precisos en su utilización e intentando ser acertados con las relaciones, podemos sacar un rendimiento notable y unas prestaciones más que razonables. Eso sí, significa trabajar bastante con las marchas cortas, provocando una subida de consumo notable.
Tras la prueba, hemos conseguido cerrar un consumo de 7,7 litros a los 100 kilómetros, un registro que, a mí, me hace evaluar otras alternativas dentro de la gama de gasolina que tiene disponible Hynudai con su i30, como la opción que para mí es la más interesante para este coche, la 1.5 turboalimentado de cuatro cilindros en línea, Con culata y bloque de aluminio, el cual desarrolla una potencia máxima de 160 CV. Esta opción es una mecánica con buena respuesta en la zona baja y media del cuentavueltas y que resulta eficiente gracias, entre otras cosas, a su sistema eléctrico de 48 voltios de hibridación ligera. Etiqueta ECO, mucho mejor rendimiento, un consumo similar y muchas mejores sensaciones. Sin duda, si quieres este coche, no te recomiendo nada el motor que montaba nuestra unidad de pruebas.
Comportamiento: soberbio chasis con una gran puesta a punto
La presencia de Hyundai en el Mundial de Rallyes y en diferentes campeonatos de turismos es algo que la marca aprovecha para poner a punto sus coches. Hyundai se ha caracterizado en sus últimos lanzamientos por desarrollar coches con chasis muy bien puestos a puntos, consiguiendo un comportamiento dinámico muy bueno y que es aún más destacado en acabados deportivos como el N-Line que probamos en esta ocasión.

Este Hyundai i30 N Line cuenta con una puesta a punto excepcional, que logra un conjunto superequilibrado en todos los sentidos. Es cómodo, pero las suspensiones no son blandas y la carrocería no se bambolea nunca; es eficaz en curva, con un límite de adherencia muy alto, pero también es muy lineal cuando llega al límite, muy neutro en sus reacciones, permitiendo un control total de la situación.
Y es que este acabado N-Line no sólo se añade una estética más deportiva al Hyundai i30 sino que se mejora el apartado dinámico con una amortiguación de tarado más firme que en el resto de acabados convencionales, de manera que limita los movimientos de balanceo. La suspensión trasera es diferente al del resto de versiones porque Hyundai recurre a una suspensión multibrazo en lugar de un esquema de barra de torsión. Eso hace que el coche sea más ágil y más aplomado, sobre todo en asfalto irregular. Si a esto le sumamos un tacto de dirección fantástico el resultado es un coche divertido y muy preciso en carreteras reviradas sin perder la practicidad en el día a día.

En definitiva, nos encontramos ante un coche muy noble en reacciones, que gracias a su baja altura y su puesta a punto de chasis es una de las referencias del segmento en cuanto a comportamiento. Además, una dirección muy directa nos permita poder encarar con contundencia las curvas consiguiendo que el coche vaya exactamente al lugar donde le indicas. Un coche con un comportamiento dinámico de matrícula de honor. No tengo dudas de que nos encontramos ante el mejor compacto que ha fabricado jamás Hyundai y posiblemente uno de los mejores vehículos que han producido.



