Nueva organización de trabajo en McLaren-Honda
Chasis revolucionario, motor nuevo y dos de los mejores pilotos de la parrilla. El cóctel puede salir perfecto o ser un completo desastre si una sola de las partes del mismo falla. Y en la pretemporada, la unidad de potencia Honda que monta McLaren no dio la talla. Poco más de 1700 kilómetros en 12 días de pruebas, y 9 de ellos, el equipo inglés tuvo que suspender su programa debido a problemas relacionados con el motor japonés. Problemas atribuidos a la juventud de este y del coche general.
En Jerez se vio rodar por primera vez al MP4-30, aunque no pudieron exprimir el coche al máximo. El objetivo en esos días era probar los sistemas básicos del monoplaza y que los pilotos conociesen el mismo y se cogiesen confianza con el vehículo.
El quebradero de cabeza llegó el Barcelona. Una pieza mal diseñada del MGU-K complicó considerablemente el trabajo en pista de la escudería. Para añadir más leña al asunto, Fernando Alonso se estrellaba con el McLaren en un accidente sin aclarar y rodeado de escepticismo. Diferentes adversidades, como fugas de agua y de aceite, impidieron a los ingleses completar una simulación de carrera en condiciones.
Para evitar la reproducción de susodichos contratiempos, las cúpulas directivas de Honda y McLaren han decidido reestructurar el plan de trabajo. McLaren desarrollará el software de la unidad de potencia, mientras que Honda se centrará en el hardware (rendimiento del motor y la parte eléctrica).
La medida adoptada supone una inyección de moral para los ingenieros y trabajadores de las dos compañías, deseosos de demostrar que el MP4-30 y su unidad de potencia, la RA615H, se pueden complementar perfectamente y hacer de estos años tan gloriosos como los de antaño. El primer dato positivo para la unión anglo-nipona la dio Eric Boullier, confirmando que el motor Honda otorga la potencia prometida por los japoneses en la firma del contrato, estimada en 829 caballos de vapor.