Monza dice adiós al puente de después de la Curva Grande
Cuando la Fórmula 1 ponga rumbo al Circuito de Monza el próximo 3 de septiembre se encontrará con una variación en los alrededores del circuito. El famoso puente situado justo después de la llamada «Curva Grande» o curva «Biassono» ha sido demolido, después de unos años de dejadez.
El puente ha acompañado al trazado italiano desde los principios de la historia del circuito. Al principio era conocido como puente Dunlop, debido a su forma de neumático que se asemeja al situado en el circuito de Le Mans, justo después de la chicane del Dunlop, y era usado como paso de peatones desde la zona exterior del circuito a la parte interior, de la «Variante della Roggia» al Serraglio.
Más adelante, al puente se le comenzó a llamar puente de Campari, debido a que albergó una gran cantidad de carteles de esa marca de bebidas alcohólicas en los años 90. Al ser una de las zonas donde los monoplazas pasan más despacio con la Variante della Roggia y siendo un espacio de gran visibilidad, muchos patrocinadores decidían colocar su publicidad en ese puente.
En la época actual de la Fórmula 1, sobre el puente se colocaban varios comisarios, además de una cámara de televisión que grababa la Curva Grande y la Variante della Roggia. Santander y posteriormente Rolex intentaron mantenerlo en pie, aunque ninguno de ellos pudo conseguir hacer nada.
Hoy hemos sabido que la demolición ha sido completada, debido al estado del puente en el que un muy avanzado proceso de envejecimiento había comprometido la seguridad de la estructura. Sin duda una gran cantidad de aficionados de la Fórmula 1 echarán de menos esta construcción, del mítico Monza, además de que eliminará un punto de referencia para los pilotos en esa zona, que supone una gran frenada desde los 320 kilómetros por hora hasta los 115 en menos de 100 metros.