Max Verstappen ya vio que tenía un coche campeón desde la pretemporada
El Red Bull RB16B ha sido el monoplaza que ha conseguido desplomar el dominio de Mercedes en la categoría reina. Desde 2014, cuando comenzó la era híbrida de la Fórmula 1, Mercedes había dominado todos los campeonatos del mundo de constructores y pilotos disputados, y a pesar del esfuerzo incesante de equipos como Red Bull o Ferrari, nunca consiguieron tener un monoplaza capaz de presionarles en la lucha por el campeonato.
Sin embargo, una serie de cambios comedidos en el reglamento que reducían al aerodinámica de los monoplazas hizo que Red Bull diera con la tecla para tener un coche capaz de luchar por el campeonato. No ha sido dominante, pero suficiente para Max Verstappen para ganar un campeonato del mundo de Fórmula 1 que perseguía desde 2016, cuando llegó al equipo. El propio joven piloto holandés admite que desde la pretemporada ya vio que tenía un coche campeón, sin embargo, no quiso alzar las campanas al vuelo.
«Ganar el Mundial era el objetivo desde que llegué al equipo y una vez que lo consigues, es muy especial ver las caras felices de todo el personal de la fábrica. Dimos un discurso e intenté disfrutar del momento, ya que ¿cuántas veces te van a hacer un recibimiento así? Por ahora ha sido genial. Ha sido una temporada muy larga, necesito dormir algo más», comenta Max Verstappen.
«No me hice muchas esperanzas después de la pretemporada, ya que nunca sabes lo que están haciendo los otros o si se están escondiendo algo. Yo estaba contento porque mis sensaciones eran buenas y también en la primera carrera todo iba bien, aunque podrías pensar que era por el circuito. Eso sí, era importante ser neutral, nunca demasiado positivo ni demasiado negativo», añade.



