Maravillas de la ingeniería: FW19, el último coche campeón de Williams
En este artículo vamos a remontarnos más de dos décadas atrás en la historia para llegar hasta 1997, a la temporada en la que Williams logró su último campeonato mundial, tanto de pilotos como de constructores. La escudería británica encaraba la nueva temporada con las expectativas muy altas tras llevarse el mundial de 1996 junto a Damon Hill, que superó a su compañero de equipo Jacques Villeneuve de forma sobresaliente. Tras proclamarse campeón del mundo, Hill abandonó Williams para embarcarse en el proyecto poco exitoso de Arrows, que terminaría costándole la carrera deportiva.
Con Hill fuera del equipo, Williams se aferró a Jacques Villeneuve para afrontar 1997 junto a Heinz-Harald Frentzen, pero el alemán no tuvo nada que hacer contra el hijo de Gilles. Siete victorias de Villeneuve frente a una de Frentzen fueron demasiado contundentes, y Jacques solo tuvo un gran rival durante la temporada, Michael Schumacher. Con el Káiser ya en Ferrari, ambos se disputaron el título hasta el Gran Premio de Europa celebrado en Jerez, separados por un punto, en un fin de semana que pasó a la historia de la Fórmula 1. El Gran Premio ya empezó disputado, con Villeneuve, Schumacher y Frentzen marcando exactamente el mismo tiempo de clasificación, un 1’21.072, siendo la Pole para el primero por marcar la vuelta antes que el resto. La carrera la ganó Mika Häkkinen seguido de David Coulthard, y con Villeneuve tercero por culpa de un choque con Schumacher, pero eso es otra historia.
El monoplaza de Williams aquella temporada fue el FW19, un claro y digno sucesor del FW18 con el que Damon Hill había ganado en 1996, pero con algunas novedades. El motor que montó la escudería fue un Renault RS9 V10 de 2.998 cc, con una potencia de 750 bhp a 16.800 rpm, que impulsaba un chasis monocasco de fibra de carbono con estructura alveolar. El peso del FW19 era de 600 Kg aproximadamente, con la suspensión trasera prácticamente idéntica a la del FW18, pero con la única diferencia de que la horquilla superior tomó una estructura más convencional. La transmisión era trasera, y la caja de cambios semiautomática de 5 velocidades mas la marcha atrás. Otro de los grandes cambios con respecto al coche de la temporada pasada fue que los pontones laterales eran más pequeños y cónicos gracias a la reducción del tamaño del motor Renault.
Otra característica icónica de este monoplaza era su morro elevado y estrecho, con el alerón delantero sujeto por dos soportes verticales. Esta idea se empezó a desarrollar en 1996, pero se perfeccionó de cara a 1997, junto con el alerón trasero de doble elemento, que conectado con el difusor, facilitaba la adherencia gracias a la salida de aire bajo presión. Con este arma que construyó Williams, Villeneuve logró ser campeón del mundo en su segunda temporada dentro de la Fórmula 1, consiguiendo alcanzar así lo que su padre jamás pudo hacer.


