Maravillas de la Ingeniería: Tyrrell P34
En esta nueva entrega de ‘Maravillas de la Ingeniería’ hablaremos de uno de los monoplazas que más furor causó con su llegada a la Fórmula 1, rompiendo con todos los esquemas establecidos desde hacía muchos años. Concretamente, deberemos retroceder hasta la década de los setenta, la que muchos llaman la Época de Oro de la categoría reina por la calidad de los pilotos que había y por la de innovaciones que se implantaron en aquellos días de las que a día de hoy, algunas perdurar. Se llama Tyrrell P34, y ha sido el único monoplaza de seis ruedas de la competición, si olvidamos algunos proyectos paralelos que tuvieron otros equipos.
Una de las causas por las que en los setenta de produjesen numerosas innovaciones fue el hecho de que el archi-conocido motor Cosworth DFV se había extendido a prácticamente a todos los equipos. Con tal igualdad mecánica, la única forma de obtener ventaja respecto a los rivales era con mejoras en la aerodinámica y el chasis, las cuales tuvieron la culpa de que Derek Gardner terminara desarrollando el monoplaza de seis ruedas.
Con el fin de mantener el agarre mecánico de unas ruedas convencionales sin añadir la resistencia aerodinámica de unos alerones de mayores dimensiones, Gardner pensó que lo más correcto sería montar cuatro ruedas de menor tamaño en el eje delantero. Esta idea desconcertó a Ken Tyrrell inicialmente, pero tras entender como repercutiría en el rendimiento del monoplaza, éste dio luz verde al proyecto.
El primer paso para desarrollar el Tyrrell P34 fue convencer a Goodyear para que construyese unos neumáticos a medida para las ruedas delanteras del P34, de tan sólo 10 pulgadas. Tras este movimiento, el desarrollo del coche se mantuvo en estricto secreto. En cuanto al peculiar sistema de dirección, éste operaba sobre las dos ruedas más adelantadas, mientras que la segunda fila iba conectada al giro de las anteriores. Ambas contaban con diminutos frenos de disco, dejando casi toda la potencia de frenado a cargo del eje trasero y al drag generado por los alerones. Una vez terminada la construcción del primer prototipo, el coche se presentó en Heatrhow Hilton con el nombre de P34.

Una vez comenzaron las pruebas en pista, los ingenieros se percataron de la cantidad de problemas que tenía el monoplaza. Sobra decir que estos estaban relacionados con el innovador eje delantero de cuatro ruedas. El principal problema fue el prematuro desgaste de los neumáticos, los cuales giraban más al ser más pequeños que uno convencional. El calor generado por los pequeños frenos frontales también era un problema grave. La idea que surgió de la cabeza de Ken Tyrrell para que los pilotos, Patrick Depailler y Jody Scheckter, pudieran ver cual era el estado de las ruedas fue el crear dos ojos de buey en el copckit con plexiglas transparente.
Comenzada ya la temporada, el Tyrrell P34 no estuvo listo hasta la cuarta carrera, en la que Depailler impresionó clasificando en tercera posición. Sin embargo, problemas de sobrecalentamiento en los frenos lo hicieron chocar. En cuanto a Scheckter, aún con el anterior 007, no podía pasar de la decimocuarta plaza. En la siguiente carrera ya estaban listos los dos monoplazas, y de nuevo resultados dispares: Depailler fuera de carrera y Scheckter cuarto. Sin embargo, la historia cambiaría en el Gran Premio de Suecia. Los pilotos de Tyrrell dominaron la carrera al completo logrando un doblete con el sudafricano a la cabeza. Esta sería la única victoria del año, pero lograrían terminar el año como el tercer mejor equipo.
Tras este prometedor inicio, 1977 se antojaba esperanzador. Gardner mejoraba el monoplaza y el equipo recibía la inversión de capital de primer banco nacional como patrocinador de Ronnie Peterson, nuevo piloto de la escudería tras una repentina marcha de Scheckter. Sin embargo, los problemas con el suministro de Goodyear les apartaron de la lucha por el campeonato. Con este panorama, Gardner dejaba Tyrrell, donde sería sustituido por Maurice Philippe, quien tuvo la tarea de acoplar el chasis del P34 al nuevo motor Renault V6 turbo. Sin embargo, esta idea se desestimó, dando comienzo el desarrollo de un nuevo monoplaza para 1978, el Tyrrell 008.
