Maravillas de la Ingeniería: Lotus 78
En esta nueva entrega nuestro protagonista es un fijo en las listas de los mejores monoplazas de la historia de la Fórmula 1, o uno de los más influyentes de su época. Ideado por el equipo de Colin Chapman, el exitoso diseñador ideó una novedosa forma con la que conseguir un aumento de la carga aerodinámica, creando lo que se conoce como el ‘efecto suelo’ que se estrenó en el Lotus 78 de la temporada de 1977.
Desde mediados de los años 60, la aerodinámica cobró gran importancia en la Fórmula 1 y en el automovilismo en general. Sin embargo, existía la necesidad de crear una mayor carga que la que proporcionaba los básicos alerones de aquellos años. Partiendo de la idea de Jim Hall y su Chaparral 2J de 1970, primer coche en usar el efecto suelo mediante el uso de un ventilador que succionaba el aire que circulaba bajo el coche, Colin Chapman, fundador y diseñador de Lotus, ideó una manera de crear el efecto suelo sin usar un ventilador.
Dotando al suelo un perfil de ala, el aire bajo el coche se aceleraba creando una zona de baja presión. El coche ofrecía un monocasco ultra delgado construido en aluminio. Junto al cockpit, el Lotus 78 contaba con unos pontones bajos y largos que que albergaban los radiadores y creaban el efecto suelo. Esta zona de baja presión quedaba sellada en ambos lados por una faldillas móviles verticalmente para mantener en todo momento un ligero contacto con la pista. A su vez, los alerones convencionales se mantenían en el frontal y la zaga.

Mecánicamente, el Lotus 78 montaba el incombustible motor Cosworth DFV, y fue presentado a finales de 1976, mientras que la alineación del equipo británico estaba compuesta por Gunnar Nilsson y Mario Andretti. Aún así, el nuevo monoplaza de Lotus tuvo un inicio de temporada complicado. Los rivales ya habían comenzado a trabajar en sus respectivos sistemas de efecto suelo cuando aún no sabían como funcionaba el del 78.
Mientras tanto, Andretti anotó su la primera victoria de la temporada en su Grand Prix de Long Beach, además de otras tres. Por su parte, Nilsson fue capaz de ganar una sola vez. Sin embargo, a pesar de que Andretti fue el piloto más victorioso y el Lotus 78 fue el coche con más victorias, ambos títulos eludieron el equipo Lotus debido a la mala fiabilidad. Uno de los problemas fue que el monocasco era tan ligero que no pudo soportar el aumento de estrés creado por el efecto suelo.
Chapman sabía que tenía un diamante en bruto en sus manos y para el año siguiente refinó más el efecto suelo. Además, gran parte del chasis fue reemplazado por un aluminio más convencional, lo que provocó un ligero aumento de peso. Para maximizar el efecto suelo se aumentaron los pontones laterales y las faldillas, mientras que en la zaga se incluyeron faldillas bajo el alerón para generar aún más carga con el efecto Venturi, expulsando aire proveniente de una zona de baja presión por una zona amplia de alta presión.
Comparado con el 78 de 1977, el nuevo Lotus 79 resultó ser un 25% más efectivo, pero eso ya es otra historia.