Cómo mantener tu coche en verano correctamente
El cierre de los colegios marca el inicio de las vacaciones de verano y, para muchas familias españolas, es el momento de prepararse para el tan esperado viaje. Los destinos pueden variar – mar o montaña – pero hay algo claro: el coche será el compañero de ruta fundamental para llegar a ellos.
Para evitar contratiempos en el camino, como quedarse atascado en la autopista o sufrir sanciones, es esencial realizar una revisión completa del vehículo antes de partir. Los expertos RACC recomiendan comprobar varios aspectos clave del coche para garantizar un viaje seguro y sin sorpresas.
Mantenimiento del coche para el verano: cómo prepararlo
El verano, al igual que el invierno, puede resultar una estación exigente para nuestro vehículo, sobre todo si nos disponemos a realizar trayectos largos con equipaje pesado. Un control exhaustivo y un mantenimiento preventivo antes de la salida son imprescindibles, a menos que hayamos hecho un servicio o una revisión recientemente.
Aunque el verano es el momento ideal para disfrutar de la carretera, también implica exponer el vehículo a altas temperaturas. Por eso es fundamental cuidarlo con un chequeo integral. Además, revisar el coche con regularidad ayuda a prevenir averías mecánicas y problemas técnicos durante el viaje, asegurando una conducción más segura.
Las elevadas temperaturas pueden calentar el asfalto y, por tanto, es muy importante verificar el estado de los neumáticos antes de arrancar. Comprobar que la presión es la correcta y que la profundidad del dibujo es adecuada es un paso crucial para enfrentarse a la ruta sin imprevistos.
Por último, una limpieza a fondo del coche, tanto por dentro como por fuera, no solo embellece el vehículo, sino que también evita la aparición de moho y la proliferación de bacterias, creando un ambiente más saludable y agradable durante los viajes de verano.
Mantenimiento de neumáticos: presión y desgaste
El primer paso para preparar el coche de cara al verano es ocuparse de los neumáticos. Al ser el principal punto de contacto entre el vehículo y la carretera, deben estar en perfecto estado.
Si el coche aún monta neumáticos de invierno, conviene sustituirlos por unos de verano o, si se dispone de ellos, por neumáticos «todo tiempo». Los de invierno pueden aumentar el consumo de combustible en los meses cálidos y comprometer la eficacia del frenado, lo que supone un riesgo para la seguridad vial.
Una vez cambiados, es fundamental comprobar la presión de los neumáticos, una maniobra sencilla que se puede realizar en cualquier estación de servicio. No hay que olvidar revisar también la presión de la rueda de repuesto, que es igualmente importante.
Además, inspecciona detenidamente los neumáticos para detectar cortes o grietas y asegúrate de que la profundidad del dibujo sea al menos de 1,6 mm. Por último, presta atención a la antigüedad de los neumáticos: tras 6–7 años de uso, el caucho tiende a endurecerse, lo que reduce la adherencia y empeora el rendimiento. Los neumáticos demasiado viejos ya no garantizan la seguridad necesaria.
Mantenimiento de los limpiaparabrisas y nivel del líquido lavacristales
Las escobillas del limpiaparabrisas deben cambiarse al menos una vez al año, ya que su estado afecta directamente a la visibilidad al conducir. Es esencial asegurarse de que estén en buen estado para garantizar un viaje seguro, sobre todo en caso de lluvia o mal tiempo.
Además, el líquido lavacristales es clave para mantener el parabrisas limpio y evitar que se ensucie con insectos, arena o polvo. Por ello, es importante verificar regularmente su nivel para asegurarse de que siempre haya suficiente para mantener una buena visibilidad durante todo el trayecto.
Revisión de fluidos: desde el refrigerante hasta el aceite del motor
Con la llegada de las altas temperaturas veraniegas, el motor del coche corre un mayor riesgo de sobrecalentamiento. Para prevenir problemas, es fundamental controlar periódicamente el nivel del líquido refrigerante. Del mismo modo, hay que revisar el nivel del aceite del motor para garantizar que todas las piezas móviles estén debidamente lubricadas y funcionen de manera óptima.

