Manor Racing, la última evidencia de que algo no funciona en la Fórmula 1
No ha podido ser. Tras siete años de lucha, sacrificio, y un baile de nombres que empezó con Virgin Racing, no ha podido ser. Manor Racing ya forma parte del pasado de la Fórmula 1 después de que esta semana se confirmara la renuncia del equipo a su plaza en el campeonato y con él, se van al archivo un buen tocho de historias, anécdotas, sacrificios y algunos nombres que marchan para siempre en la vida, pero permanecerán en nuestra memoria.
El adiós de Manor Racing a la parrilla significa el tercer adiós de aquello que por finales de 2009 y principios de 2010 se presentó como un logro, cuando la FIA puso en concurso tres plazas para nuevos equipos. 7 años después, de aquella ‘revolución’ no queda nada, señal clara de que algo, en este mundo comandado por el dinero y los patrocinadores, no funciona como debería.
Si dejamos de lado el caso del equipo Haas, llegado el año pasado con claro apoyo por parte de Ferrari, los nuevos equipos que han llegado al campeonato últimamente han tenido una vida más que corta. HRT, Lotus y Virgin llegaron en 2010 con la ilusión de triunfar algún en este mundo, ilusión que, 7 años más tarde, no es más que parte de un pasado y de un esfuerzo que nunca tuvo su debida recompensa.
O la falta de patrocinadores, o quizás una financiación injusta, o quizás un excesivo beneficio hacia quienes llevan años en el negocio. Algo, pero no funciona. Que ha habido casos en que si, que quizás ha sido culpa de alguno de los equipos que lo ha intentado o que lo hicieron sin considerar, correctamente, lo que suponía ser parte de la Fórmula 1. Pero algo no engrana correctamente en una transmisión que hace que si un equipo no tiene un pasado o un apoyo económico o técnico claro, no pueda formar parte de este mundo.
Repasando, el día que salía la noticia del adiós definitivo de Manor, la historia del equipo, me llamaba la atención el continuo cambio de nombres y las veces que el equipo se las ha visto ‘canutas’ para presentarse en pista la temporada siguiente. De Virgin a Marussia, y de Marussia a Manor, con diferentes dueños, diferentes presupuestos, pero con el mismo sueño común, consagrase en la parrilla. Sueño común que ha quedado en la nada.
Pero viendo el trascurso del equipo, el adiós ha sido una crónica de una desaparición anunciada. Salvar las temporadas por 1 o 2 puntos no son la mejor forma de garantizar un futuro posible para cualquiera que busque formar parte de esto y parece bastante obvio que aquella mítica novena plaza del malogrado Jules Bianchi en las calles del principado de Mónaco salvó a Manor de un adiós a finales de aquel trágico 2014.
Un cambio de aires en 2015, una nueva esperanza con algún que otro nuevo inversor, nuevos propietarios y llegada de algunos pilotos con apoyo económico (Haryanto y Pertamina) y técnico (Wehrlein y motores Mercedes) claro para 2016, hicieron que el futuro de los británicos pareciera posible. Pero no pudo ser. Otra vez, por unos puntos, por una plaza en el Campeonato de Constructores, la suerte cambiaba y pasaba de significar el día, a significar las más oscura noche.
Que un equipo dependa de conseguir una décima plaza para poder competir en Fórmula 1 es algo que suena a injusto, ilegítimo, no merecido para nadie, pero así funciona. Mientras otros tienen presupuestos millonarios, Manor, HRT o Caterham dejaron esto porque ser undécimo ya no valía y no había suficiente dinero. Algo, no funciona.
Obviamente, tiene que haber mejores, tienen que haber peores y tiene que haber los ‘ni fú ni fa’. Pero cuando el dinero, un punto en el mundial o una posición en la tabla de puntos certifican la posición de cada uno y el futuro de algunos, queda claro que el sistema falla, que la FIA debe hacer algo y que nadie que no esté hermanado por alguno de los que ya están dentro decidirá meter la cabeza dentro de este mundo.
Manor quedará para el recuerdo, y con ellos Jules Bianchi, quien salvó el futuro del equipo, aunque él nunca lo supo, pero Manor ya no volverá. La pasión, el trabajo y la dedicación no han podido con el dinero necesario para mantenerse en este costoso ‘chiringuito’ que es la Fórmula 1 y Manor ya es parte de la historia, una historia que últimamente no hace nada más que entristecerse con cambios dudosos y cuestionables. Una historia que, para los que llegan desde la nada, no funciona.


