Lotus 97T: El monoplaza que creó un mito como Ayrton Senna
Gérard Ducarouge realizó monoplazas muy competitivos para Ayrton Senna y fue la principal pieza del éxito de Lotus en los años 70 y 80.
Queremos hablar del Lotus 97T, el monoplaza con el que Ayrton Senna consiguió subir a lo más alto de un podio de un Gran Premio de Fórmula 1, por primera vez. Este era una evolución del Lotus 95T que se usó para la temporada 1984. Estaba propulsado por un propulsor Renault de 1500 centímetros cúbicos con turbocompresión. Patrocinado por John Player & Sons y la compañía francesa de lubricantes Elf, el 97T era un diseño simple pero robusto y poderoso, siendo una parte de la historia de la Fórmula 1 y una seña de identidad para el equipo Lotus y la marca en sí. Usaba elementos del proyecto abandonado del equipo en la IndyCar. El 97T fue un monoplaza que descubría bastantes innovaciones a nivel aerodinámico. Pero la pieza fundamental y el movimiento maestro del equipo fue el fichaje del prometedor piloto que estaba en Tyrrel, Ayrton Senna.
En la temporada 1985, Lotus tenía como pilotos a Ayrton Senna y Elio de Angelis, que había completado una temporada 1984 bastante destacable, con una tercera posición en la clasificación general. El 97T fue su desarrollo natural, pero tuvo que adaptarse a los cambios de normativa introducidos ese año en materia del los alerones traseros de los coches. Entre ambos pilotos y con la ayuda de un competitivo 97T, el equipo Lotus consiguió 8 poles (7 de Senna y una de Angelis). Además, Ayrton Senna consiguió la primera victoria de su vida en el Gran Premio de Portugal, obteniendo más de un minuto de diferencia en condiciones de extrema lluvia. La segunda victoria de Senna llegó en Spa-Francorchamps, en condiciones cambiantes de agua y de seco. De Angelis añadió una tercera victoria en Imola después de la descalificación de Prost.
El Lotus 97T era muy rápido, pero tenía un talón de Aquiles, la fiabilidad. Ayrton Senna fue quien más sufrió este defecto de su monoplaza, ya que durante la temporada tuvo que abandonar por problemas mecánicos cuando iba liderando la carrera, algo que privó al brasileño de no poder luchar por el Campeonato de Pilotos. Este monoplaza marcó el comienzo de la vuelta de aquellos días exitosos de los años 60 y 70 para Lotus, que fueron continuados por el Lotus 98T de 1986 y el Lotus 99T motorizado por Honda de la temporada 1987.

