Los héroes anónimos de la Fórmula 1: Los comisarios de pista
En cada Gran Premio de Fórmula 1 son muchos son los voluntarios que compiten para ser comisarios de carrera, su trabajo es el que menos destaca, y sin embargo, sin su figura la correcta organización de un gran premio sería prácticamente imposible.
Es un trabajo pensado para los amantes del motor, su jornada laboral empieza antes de la salida del sol y concluye mucho después de que el astro rey se haya ocultado. Es una tarea altamente demandante y en el que tienen que estar a alerta constantemente.
Es tal su compromiso con la Fórmula 1 que rara vez se ha producido un retraso importante en la pista cuando han tenido que actuar por un accidente o colisión. Son rápidos, y también escurridizos, barren los restos de accidentes de la pista con gran rapidez y siempre se encuentra en alerta, preparados tras las barreras para actuar en caso de que sea necesario; todo ello, en cuestión de segundos.
Sin embargo, esta temporada se vivieron dos episodios que nos recordaron que ser comisario de pista es un hobby que no está exento de peligros. En Rusia, el bólido de Sebastian Vettel estuvo cerca de toparse con un comisario que apuró hasta el último momento mientras recogía algunos restos de un monoplaza en la pista. El propio Sebastian, lo djo por radio: «Acabo de ver a un valiente comisario en la pista». Algo parecido sucedió en el Gran Premio de México y si tiramos de memoria tenemos que lamentar la trágica muerte de un comisario en 2013 en el Gran Premio de Canadá.
Pero no sólo se enfrentan a coches que van a más de 250km/h, también a las inclemencias del tiempo, como se pudo ver en el Gran Premio de Estados Unidos, en el que se evacuó a los comisarios ante el riesgo de que cayese un rayo en la zona.
Su trabajo es vital para el gran circo de la Fórmula 1, y ellos aceptan con gusto estar en la sombra mientras disfrutan de su gran pasión. Eso sí, de vez en cuando también tienen sus minutos de gloria, como llevar máscaras de Halloween días antes de la fiesta del 31 de octubre; o improvisar una parada en boxes con el coche de seguridad. Y todo ello, sin perder la sonrisa y que demuestra que el motor que los mueve no es más que la pasión por las carreras.