Leclerc recuerda a Bianchi: «Tengo esa competitividad en mí gracias a él»
Hace unos días se cumplió diez años desde que Jules Bianchi falleciera debido a las secuelas de las que no pudo recuperarse de su grave accidente en el Gran Premio de Japón 2014 cuando era piloto de Marussia. El joven piloto francés era una de las grandes promesas de la Ferrari Driver Academy, sin embargo, aquel accidente con una grúa que recogía el monoplaza de Adrian Sutil hizo que todo cambiase, provocando meses después el fallecimiento del joven piloto.
Un duro revés para equipos, pilotos, aficionados y también para la competición. Aunque hay una persona que tenía una relación muy cercana con el, Charles Leclerc, que le recuerda siempre que tiene ocasión. El monegasco de la Scuderia Ferrari llegó a Maranello replicando lo que quizás Jules Bianchi podría haber conseguido años antes. Ambos contaban con una relación muy especial, provocando el fallecimiento del francés un duro golpe para un piloto monegasco que a día de hoy sigue teniendo muy presente a su gran amigo.
«Tengo algunas anécdotas de aquella época, como que la primera película de terror que vi fue con Jules. Él no sabía que yo fingía estar dormido. ¡Intentaba asegurarse de que estuviera dormido porque quería ver la película con mi hermano mayor! Los recuerdos más vívidos son probablemente de cuando tenía seis o siete años y me dejaron correr por primera vez en un kart de alquiler con él y mi hermano. Normalmente, los karts de alquiler son para adultos, pero su padre era el encargado del circuito y, obviamente, nos dejaba hacer cosas que quizá no estaban permitidas. Lo admiraba mucho, así que correr con él, con mi hermano mayor, con su hermano menor y con muchos otros pilotos profesionales de karting de la época fue increíble», comenta Charles Leclerc.
«Nos lo pasábamos muy bien. Quedábamos y esperábamos a que cerrara la pista de karts al público para poder entrar. Luego nos volvíamos locos en la pista durante horas y horas. Jules era la persona más competitiva que he conocido y siento esa competitividad en mí gracias a él. Jules era la persona más competitiva que he conocido y siento esa competitividad en mí gracias a él. Cuando hacíamos carreras de karts, había esa competitividad, pero también en las cosas más estúpidas que hacíamos en casa, había exactamente la misma competitividad. ¡Se frustraba mucho cuando perdía algo!», añade.
«También era muy obsesivo, en el sentido de que cuando no era lo suficientemente bueno en algo, al cabo de un mes, dos o tres meses, lo veías y había entrenado en cada oportunidad que había tenido. Las primeras veces, él ya era mucho mejor que yo, pero luego recuerdo que, cinco o seis meses después, había organizado un torneo con uno de los veinte mejores del mundo. Lo estaba haciendo muy bien y fue muy, muy impresionante, porque se había entrenado todos los días para mejorar en el squash. Es una cualidad que siempre he admirado de Jules. Nunca se rendía y trabajaba muy duro para mejorar en algo. Daba el máximo en todo lo que hacía», añade.



