La F1 se deja querer por los V8: «Podemos redescubrir la esencia pura del automovilismo»
La Fórmula 1 no ha comenzado con buen pie este nuevo reglamento de motores que se estrena en la temporada 2026. Los motores V6 turbo con una electrificación mayor a la que había hasta el momento ha provocado que la competición haya cambiado, las baterías parcialicen mucho el rendimiento de los monoplazas y los aficionados vean como esta nueva Fórmula 1 tan artificial no les atrae, en comparación a lo que vieron en el pasado.
El año pasado, el presidente de la FIA, Mohammed Ben Sulayem, recibió reiteradas negativas por parte de los proveedores de motor para traer de regreso a la Fórmula 1 la configuración V10 y V8, ahora utilizando combustible ecológico. Los motoristas quieren ir al rumbo de la electrificación para aprovechar sus proyectos en la categoría reina para implantarlo en sus producciones de automóviles de calle. Pero la Federación Internacional de Automovilismo quiere llevar otro rumbo. Para los fabricantes, en términos comerciales la mecánica V8 o V10 no genera interés, sin embargo, Ben Sulayem se aferra a que un V8 barato, ecológico, sencillo, ligero y con sonido de competición, es la propuesta adecuada para que la Fórmula 1 eleve su actual nivel de popularidad.
Desde que Ben Sulayem soltara esta bomba informativa, prácticamente todos los pilotos han apoyado la vuelta del V8 a la F1, así como algunos fabricante e incluso la propia categoría, donde su presidente, Stefano Domenicali, ha vuelto a hablar al respecto en una entrevista con L’Équipe.
«Siempre lo he dicho: ¡apoyo al 1000 % el regreso al V8! Apoyo totalmente la visión del presidente de la FIA. Con los combustibles sostenibles, unos coches menos pesados y los motores V8, creo que podemos redescubrir la esencia pura del automovilismo», comenta.



