Honda y su adiós al «size-zero». ¿Un cambio lógico o derrotista?
McLaren-Honda, un nombre que, a los más nostálgicos y fieles seguidores de este deporte nos recuerda a aquella alianza mágica de finales de los 80 y principios de los 90 y a aquellos logros y batallas entre Ayrton Senna y Alain Prost. Un nombre, el de la unión entre McLaren y Honda, que a aquellos que se han unido recientemente a la gran familia que es la Fórmula 1, solo les puede sonar a motores rotos, falta de velocidad y problemas.
Y es que desde que se anunciara el retorno de la marca nipona a la máxima categoría automovilística de la mano de McLaren, muchos se llenaron la boca de promesas que luego serían incumplidas. Con una seña de proyecto, el famoso ‘size-zero’, siendo radicalmente diferente a todo lo demás planteado con la nueva normativa impuesta en 2014, Honda retornaba, de manera decepcionante en 2015.
‘Size-Zero’, ¿ la seña de identidad fallida?
Todo comenzaba con un primer año lleno de falta de velocidad, fiabilidad y, posiblemente, según donde miras, falta de la verdad. ‘McLaren llegará al podio a final de año’ decían muchos; ‘McLaren se los va a comer a todos con su nuevo motor’ decían otros; Y las carreras pasaban, los kilómetros de aquella asfixiante temporada avanzaban, y un quinto puesto de Fernando Alonso, tocado por la suerte, en el Gran Premio de Hungría de aquel año, sería algo a celebrar en la peor temporada de McLaren desde que está presente en Fórmula 1.
Porque un concepto de unidad de potencia que buscaba reducir al máximo el tamaño del conjunto limitó, desde el principio, las capacidades del motor japonés. Intentando ayudar a los diseñadores del chasis reduciendo el tamaño del propulsor, Honda montaba un turbo de menor tamaño que sus rivales. Turbo que, por otra parte, debía rendir al mismo nivel. Y es que como es fácil de entender, el concepto agresivo de Honda en cuanto al turbocompresor nunca llegó a funcionar al nivel de sus rivales y, además, afectó de pleno a la capacidad del generador eléctrico del coche, el ERS. Esta seña de identidad, para mi fallida, de este proyecto, es el ‘size-zero’.
Con el sistema de ‘tokens’, siendo uno fan del mismo, o no, como yo, es fácil ver que a Honda se le quedaron todas las puertas cerradas nada mas darse cuenta de que su concepto era erróneo. Sin la posibilidad de modificar en gran medida sus ideas, 2016 resultó ser una continuidad, más positiva, eso si, de lo visto en 2015, con un proyecto, totalmente paralelo, centrado en la unidad de potencia de 2017, cuando los famosos ‘tokens’ serán eliminados.
Y este proyecto se desvelaba hace poco, con la confirmación, positiva para el rendimiento del equipo, de que Honda dejaba de lado su seña de identidad, el famoso ‘size-zero’, buscando igualar y asemejarse a lo que sus máximos competidores, en especial Mercedes, llevan bajo la capota. Pero, ¿es positivo o negativo el abandono de los japoneses de el proyecto base con el que entraron? Pues dependiendo de la perspectiva que tomemos.
El cambio de Honda, ¿positivo o negativo?
Técnicamente, y teniendo en valor el rendimiento del motor, el cambio de Honda es mas que positivo. Dejar atrás un proyecto que, como he reflejado anteriormente, se ha visto incapaz de igualar las prestaciones de sus rivales, es algo que será bueno para los japoneses y, obviamente, para los de Woking. Porque no hablamos de copiar a los demás, hablamos de buscar un camino más lógico, al parecer para la mayoría, de cara a 2017 y eso, para el bien de McLaren, de Honda, y de la Fórmula 1, es bueno. Porque dejar atrás algo que no funciona obviamente ayuda, y es por ello que este año, presuntamente, veremos una gran mejora.
Si Mercedes ha apostado por el sistema que tienen, es por algo, y si los demás les intentan igualar, es por algo, y por ello no podemos criticar a Honda cuando busca ganar, intentándolo en las mismas condiciones que los alemanes. Y es que si nos fijamos en lo que Mercedes ha conseguido, un motor híbrido que, con menos cilindros y un tercio menos de gasto en combustible, obtiene mas caballos que los V8, a veces tan defendidos, nos damos cuenta de que el progreso tecnológico y de ingeniería es magnífico, seamos defensores, o detractores de los V6 híbridos.
Por ello, hay que reconocer el cambio de rumbo de Honda como algo positivo y un nuevo motivo como para creer en McLaren, siendo, obviamente, difícil de superar el reto que se les presenta. Intentar llegar al nivel de vanguardia que ha mostrado la estrella de tres puntas es una empresa complicada para los japoneses, pero con este replanteamiento de su unidad propulsora pueden, seguro, dar alegrías.
En cambio, si nos centramos en lo que Honda defendía con su proyecto, ‘Ganar a Mercedes pero a nuestra manera’, pues claramente vemos que abandonar el ‘size-zero’ ha sido una decisión derrotista, queriendo aclararlo, SÓLO, en cuanto a este aspecto. Como dije antes, de las promesas incumplidas por parte de muchos, hemos de extraer y considerar, una de ellas, este ‘size-zero’.
Un futuro positivo, por delante
McLaren-Honda, dos marcas que deben reconocer que, a veces, se llenaron la boca de palabras que nunca fueron hechos, de promesas que nunca se hicieron realidad y de objetivos que eran inalcanzables, pero dos marcas que han sabido trabajar para mejorar y han aprendido a buscar la manera de avanzar. Por ello, profundamente creo que el adiós al ‘size-zero’, lejos de ser una derrota, es una muestra de realidad y de aceptación de que el proyecto iba por el lugar equivocado, siendo, como espero y creo, correctamente corregido y que veremos seguro a partir de este año.
¿Ganará McLaren-Honda este año? Pues no lo sabemos nosotros, no lo sabe nadie y no lo saben ni ellos, pero con este replanteamiento, mucho mas realista, mas conservador, y menos ‘loco’, les veremos mas arriba, sin duda. Solo tenemos que esperar, algo mas de un mes, para ver si este año, la cosa da el giro de 360º, que tantas veces nos han prometido.


El salto cualitativo de la UP japonesa de 2015 a 2016 fue grande. Evidente cuando adelantaban con relativa facilidad a los Toro Rosso con UP Ferrari 2015, la misma UP que les dió a los rojos al menos dos victorias en 2015. Para 2016 todos los constructores evolucionaron en la misma proporción, siendo las victorias de Red Bull y las UPS francesas las que sacaron algo más de ventaja. Si en 2017 Honda es capaz de acelerar su curva de desempeño es probable que puedan lograr algún podio y estar en buena posición para pelear a muerte en 2018 por el título, aunque se espera lo mismo de las UPs de Renaul y Ferrari. Aunque posiblemente Mercedes siga extrayendo rendimiento a si perfecta UP y su agresivo plan de desarrollo. Todo serán más rápidos y poderosos para 2018, alcanzando los 1200 hp, al menos en el caso de las UPs Mercedes, pero me temo que las posiciones seguirán igual.