GP de Mónaco de 1970: Cuando Rindt voló sobre Montecarlo
Montecarlo, un lugar donde los casinos, apuestas y lujo se concentran dentro de 4, 4 kilómetros cuadrados. También hay lugar para las leyendas. Pilotos como Juan Manuel Fangio, Graham Hill o Ayrton Senna forjaron su leyenda en las calles monegascas. La historia que contaré a continuación será la de Jochen Rindt, un piloto que parecía que no conocía la palabra «rendición» o «derrota».
El sábado la pole era para Jackie Stewart seguido por los neozelandeses Chris Amon (Matra-Ford) y Denny Hulme (McLaren-Ford). Jack Brabham y Jochen Rindt (que serían los principales protagonistas de la carrera) partían desde la 4ª y 8ª posición respectivamente. Ronnie Peterson, quien debutaba en esta carrera, salía desde 12º.
En la salida, Hulme e Ickx arrancaban mal y perdían varias posiciones a favor de los otros pilotos. Mientras, Stewart se va escapando poco a poco del grupo de carrera, seguido de Jack Brabham (que había adelantado a Amon en la vuelta 22), Chris Amon, Dennis Hulme, Pescarolo, Rindt y Siffert. Ickx y Beltoise habían abandonado unas vueltas antes por una rotura en sus ejes y Bruce McLaren, quien disputaba su última carrera en la Fórmula 1 se retiraba por un problema en la suspensión. La alegría de Jackie iba a durar hasta la vuelta 28, cuando una fuga de aceite arruinaría la carera al escocés en el trazado monegasco.

Rindt comenzaba su particular lucha por entrar en el podio. El austriaco adelantaba a Henri Pescarolo y comenzaba a presionar a un despistado Denny Hulme, al que adelanta en la vuelta 41
Solo una vuelta después, la caja de cambios del McLaren de Hulme comienza a fallar y hace perder al piloto neozelandés la posición ante Siffert y Pescarolo. El otro «kiwi» también comienza a tener problemas. La suspensión de su Matra se rompe y Amon se ve obligado a abandonar en la vuelta 62. El liderato de la carrera cae en manos de Jack Brabham. Los trece segundos de ventaja de Brabham sobre Rindt parecían más que suficientes para asegurar un nuevo triunfo del «abuelo»
Pero si hubo algo que siempre se caracterizó Rindt fue por su talento natural, por esa velocidad que hacen distinguir a los genios del resto de mortales. Rindt se lanza a la caza de su ex-compañero de equipo. El piloto e Lotus comienza a volar sobre las calles de Montecarlo. Los tiempos del austriaco son incluso más bajos que los de la vuelta rápida, por lo que se pone a tiro de Brabham antes de la última vuelta. Sin embargo, en un circuito como Mónaco no puedes bajar la guardia en ningún momento. Si te despistas un segundo puedes acabar contra el muro. Entonces sucede lo increíble. El «abuelo» Jack, que había hecho una carrera casi perfecta, intentando evitar a un rezagado en una curva lenta, el BT33 del australiano pierde adherencia y se choca contra las vallas de protección. De esta manera, Rindt se hace con su primera victoria de la temporada ¡Y qué victoria! Sin duda una de las más espectaculares y sorprendentes vistas en Mónaco.
Junto con Rindt, también se subieron al podio el desafortunado Jack Brabham y Henri Pescarolo (que conseguía su único podio en la Fórmula 1). La zona de puntos la completaron Denny Hulme, Graham Hill y el mexicano Pedro Rodríguez.
Como anécdota, el encargado de bajar la bandera de cuadros (que fue el ex-piloto Louis Chiron) no la bajó cuando Rindt pasó por línea de meta, el hombre estaba esperando a Jack Brabham.
