Fórmula 1, un deporte en decadencia y lleno de problemas
Termina otra temporada de Fórmula 1. La que peores audiencias haya tenido probablemente en toda la historia de este deporte, con muchas (demasiadas) carreras en las que los telespectadores han tenido la oportunidad de comprobar cómo es posible echar una cabezada mientras los coches daban decenas de vueltas sin nada más que resaltar.
Otra temporada en la que hemos vuelto a asistir al dominio sin concesiones de una escudería, repitiendo un guión que ya hemos visto demasiadas veces con otros colores. Y esta vez, y por segundo año consecutivo, con el recuerdo de aquellos infaustos test saldados con una sanción más que cuestionable al equipo Mercedes en 2013.
No critico el fantástico trabajo del equipo alemán, que ha conseguido sacar de la fábrica un monoplaza imbatible en todos los aspectos. Ni los mundiales de Hamilton, un piloto que ha demostrado estar a la altura del volante que tiene entre manos. Pero es inevitable recordar aquello, y el cambio que supuso para los de Brackley.
Y es que, por primera vez en la historia de la Fórmula 1, los diez primeros clasificados del mundial han quedado ordenados por equipos, lo que nos hace pensar en la cada vez mayor importancia de la mecánica en detrimento del talento del piloto.
Habrá opiniones que afirmen que esto siempre ha sido un deporte de ingenieros más que de pilotos, y llevan razón. Pero la leyenda de la F1 está forjada a base de apellidos como Fangio, Senna, Prost, Shumacher o Alonso, y quizá esta alternancia de dominios abrumadores nos esté privando de otros grandes nombres.
Podría extenderme mucho más sobre los problemas de esta Fórmula 1. Hablar de la dificultad de que nuevos fabricantes tengan opciones viendo el desastre de Mclaren-Honda, o el nuevo segundo puesto de Ferrari en el Mundial. Del cambio de circuitos históricos por trazados ubicados en países de dudosa tradición por la F1, el downsizing continuo de los motores, o el (permítanme la palabra) absurdo interés en ahorrar combustible en la máxima competición de motor del mundo. La vergüenza ajena que he sentido estos años cuando escuchaba a los equipos pedir a sus pilotos que ahorrasen gasolina ha sido indescriptible.
Sin embargo, desde hoy contamos los días que faltan no para el inicio de la próxima temporada en Australia, sino para el primer test de pretemporada. Porque aún con todos los problemas de la Fórmula 1, somos muchos a los que nos mueve una gran pasión por este deporte. Y por ello nos duele aún más el estado en el que se encuentra, y miramos con ilusión (una vez más) el siguiente cambio de reglamentación de 2017. Porque hay muchísimo que mejorar si la F1 quiere seguir siendo lo que siempre fue: la categoría reina del motor.
Ya lo dijo Alonso (en caliente) tras el último Gran Premio: hay competiciones que están pasando a la F1 por la derecha. Y es una pena.
Bajo mi punto de vista esto es debido al afán de los de arriba de artificializar la competición para buscar más espectáculo, y estamos viendo que eso no da resultado… ¿Por qué no dejar más libertad a los equipos para que desarrollen más y mejor sus monoplazas? Siempre puede pasar que un equipo (Mercedes, Red Bul, Ferrari,…) haga un cochazo en un principio inalcanzable, pero si hay más libertad de desarrollo, los demás equipos tendrán posibilidad de alcanzarlo más temprano que tarde. Eso sin contar que puede que haya más constructores interesados en entrar.
En fin, muchas cosas tienen que cambiar, y no sé yo si se cambiaran antes de que sea demasiado tarde…
Te das cuenta de que la f1 está realmente jodida cuándo para adelantar necesitas pulsar un botón en el volante.
El comentario de Víctor lo refleja bien, que dejen más libertad tanto para el diseño del monoplaza como del motor. No es normal que te den 4 motores o 5 para cada temporada que no han podido probar y se acaben rompiendo todos, y luego un motor nuevo son 10 posiciones… No tiene ni pies ni cabeza. Quieren bajar los costes de la f1 per se gastan millonadas en un simulador, que dices, para eso que se vayan de test, así al menos podrán probar el coche en condiciones reales, ¿no?
La F1 es un deporte que está muerto por definición. Muerto porque ha perdido todo el espectáculo de la competitividad, muerto porque la ha matado Greta Thumberg, muerto porque es una cosa ya completamente soporífera y ridícula, muerto porque la audiencia de este deporte ha caído un 50%, muerto porque la obsesión por la seguridad y por hacer retransmisiones televisivas turísticas le acaba de dar la puntilla.