Fórmula 1, un deporte ‘aburrido’ lleno de tendencias
Toda categoría de alto rendimiento tiene puntos fuertes y puntos débiles, pero lo que más se tiene en cuenta es el hecho de que siempre se le brinda un buen espectáculo a los espectadores. La Fórmula 1, como máxima categoría del automovilismo mundial, supo cautivar con sus campeonatos reñidos hasta el final, en los que por ejemplo Michael Schumacher y Mikka Hakkinen luchaban palmo a palmo hasta la última vuelta, de la última carrera, para alzarse con el título.
Actualmente, esas definiciones se fueron perdiendo. Tal es el caso del corriente campeonato, donde Lewis Hamilton se alzó con el título de campeón a tres carreras de que termine el año.
Lo que sí está claro es que la categoría se ha vuelto un deporte tendencioso, ¿en relación a qué se volvió tendenciosa?. En que es una categoría que se divide en etapas. Diversas etapas en las que un equipo tiene supremacía absoluta y gana casi todos los grandes premios desde marzo hasta noviembre, donde un piloto es – o los medios dicen que es – el mejor piloto del mundo, pero que a los pocos años se demuestra que en realidad quien ganaba carreras era el coche y los ingenieros y no la habilidad innata del piloto.
Para demostrar esto hay que analizar los resultados de los campeonatos en los últimos años y demostraron que en quince campeonatos mundiales de Fórmula 1, solo hubo seis ganadores y la mayoría de ellos de forma consecutiva, lo que demuestra que el dominio del coche está por encima del piloto:
- Michael Schumacher (2000-2004)
- Fernando Alonso (2005-2006)
- Kimi Raikkonen (2007)
- Lewis Hamilton (2008/ 2014-2015)
- Jenson Button (2009)
- Sebastian Vettel (2010-2013)
Si bien, todavía no se sabe qué le deparará el 2016 a esta categoría, solo resta esperar que Bernie Ecclestone prepare un reacondicionamiento de las escuderías, si busca hacer a la competencia un poco más llamativa.
La superioridad del auto influye mucho en el resultado, y como ejemplo el mismo Senna batallando contra la superioridad del Williams con suspensión electrónica de Nigel Mansell. Por otro lado, cuando inició la era Red Bull era interesante ver como Vettel ignoraba órdenes de equipo y se impuso poco a poco a su coequipero Webber. Y una vez que logró el primer título, a su escudería le favorecía tener un multicampeón, lo que relegó al australiano a ser segundo piloto, detrás del avaricioso alemán. Caso parecido al que ocurrió en Mercedes, donde nadie esperaba que un inglés venciera a un alemán en su juego mental.