¿Tiene sentido la especulación en el automovilismo? Ferrari, en el punto de mira
El mercado de los superdeportivos ha cambiado mucho de hace unos años atrás hasta nuestros días. Cuando antes estos eran adquiridos con el fin de disfrutarlos, ahora el sector se encuentra inmerso en una burbuja especulativa donde el principal factor de compra de un coche es el valor que tendrá en su reventa, a veces incluso sin que su primer dueño ponga las manos sobre su nueva adquisición.
Esta situación afecta de forma directa a los clásicos más prestigiosos, pero está llegando al punto de que cualquier deportivo que se precie que se lance al mercado con algún detalle especial y en edición limitada para que su precio aumente de forma hasta cierto punto, inquietante.
Uno de los ejemplo más sonados de los últimos meses es el del Porsche 911 R. El deportivo alemán, basado en su versión GT3 RS, eliminaba el alerón posterior y el cambio PDK y optaba por una caja de cambios manual para 500 CV de potencia. ¿Su precio? Cuando salió al mercado, cada una de las 991 unidades disponible tenían precio de 217.000 euros. Ahora se encuentran unidades a la venta por más de un millón, cinco veces su valor inicial. El problema surge cuando a través de toda esta practica legal, se empieza a actuar de forma ilegal para ganar un dinero extra.

Y esto último apunta directamente a Ferrari. Conocida por sus deportivos de gran calibre, es una de las victimas más sonadas en esto de la especulación en el mundo del automóvil, siempre en el caso de coleccionistas con ganas de conseguir uno de los primeros deportivos salidos de Maranello. Sin embargo, recientemente se ha conocido un caso que bien podría no ser el único y que involucra a Ferrari por posible colaboración.
A raíz de una demanda de Robert Bud Root, ex-vendedor en un concesionario de Ferrari en Palm Beach durante dos décadas, podría haber descubierto una trama de falsificación de kilometraje de los coches italianos con el fin de venderlos por más dinero de lo que valen.
En concreto, se habla de un LaFerrari «trucado» con el que habrían su contador hasta dejarlo a cero, como salido de fabrica. Con esta artimaña se estima que podían lograr hasta un millón de dolares extra al vender el deportivo italiano. A su vez, el ex-vendedor también ha demandado al cliente del vehículo en cuestión, Steven McMillan, ex director ejecutivo de Sara Lee Corporation.
Sea como fuere, esta podría parecer una actuación ilegal concreta de unos pocos, pero resulta que el demandante involucra a la propia Ferrari de estos hechos, argumentando que ellos han dado permiso y facilitado el material necesario para llevar a cabo el fraude. Se habla del software oficial de la marca, denominado Ferrari DEIS.
Como era de esperar, el concesionario involucrado ha emitido un comunicado defendiéndose y señalando que el caso ya está en manos de sus abogados. Sin embargo, quedará por ver si este «pequeño descubrimiento» es un caso aislado o si se trata de una trama mucho más grande.