Fernando Alonso y McLaren: Reflexiones amargas de una realidad inconclusa
Entre líneas, y casi como una promesa que aún sin romperse pero que se dirige inevitablemente al sabor amargo que recubre una desilusión, Fernando Alonso llegó a Malasia y nuevamente a través de sus declaraciones consiguió remover el avispero de la categoría, al igual que, lamentablemente, lo viene haciendo normalmente delante de un micrófono en los últimos dos años, con ese calvario llamado McLaren Honda.
Que en la rueda de prensa realizada en el circuito de Sepang, el propio piloto haya deslizado abiertamente que en los próximos años quiénes ocupen la butaca de McLaren cosecharán las victorias fruto de la siembra que tanto Jenson Button como él mismo están llevando a cabo, es un golpe de realidad con luces de esperanza que esconde una amarga verdad, en una película que todavía no deja ver ningún final feliz. Lo promete, es cierto, pero reconozco que a Fernando Alonso lo quiero ver haciendo lo mejor que hace, armado de todo su talento al volante de un Fórmula 1; y no defendiendo con palabras lo que luego esos atractivos pero ineficientes coches adornados de color negro terminan no concretando en el asfalto.
En su generosidad, siento que Fernando Alonso nombró al creciente Carlos Sainz como una clara muestra de querer dignificar el arduo trabajo que viene realizando, de intentar no derribar la torre de naipes que con tantos cuidados viene construyendo. Y eso habla de su grandeza, claramente; aunque también se refuerza la hipótesis de que se encuentra cansado de luchar contra los molinos de viento, como alguna vez también lo hizo algún compatriota literario suyo. Y estima que a ese túnel del cual todavía se encuentra envuelto en una turbia oscuridad, le devuelve a cada paso adelante suyo, una misma antipática distancia que lo mantiene ocupado en la búsqueda de esa luz al final del mismo.
En el epílogo de esta temporada 2016, McLaren anuncia una nueva actualización de motor que obligará a sus pilotos a perder las posiciones y salir desde el final de la parrilla en Malasia. Una vez más, como tantas veces en estos últimos tiempos de los cuales ya prefiero ni mirar atrás. En la escuadra de Woking afirman que se trata de un adelanto con miras al Gran Premio de Japón donde los ojos sobre Honda estarán más puestos que nunca. Por ahora, otra promesa. Como ese cartel que reza “hoy no se fía, mañana sí” que se viene luciendo tan irrespetuosamente en el box de McLaren desde hace casi dos años.