¿Está fracasando Japón en el automovilismo?
«Los japoneses hacen buenos motores con una fiabilidad de primera», «la ingeniería nipona es de las mejores del mundo, a la par de la alemana», «a donde va un japones triunfa con sus métodos de trabajo». Cuantas veces habremos escuchado a alguien pronunciar una de estas típicas frases o alguna que se le parezca. Prácticamente todo el mundo esta de acuerdo a que todo lo que sale de Japón relacionado con el automovilismo viene acompañado de unas garantías asociadas a los nipones desde hace muchos años. Normal es ver sus coches en lo alto de multitud de listas de servicios al cliente o de fiabilidad en sus coches de calle. Pero ¿y en competición?.
La respuesta es rápida y sencilla: más de los mismo. Desde hace décadas, ya sea a nivel nacional o internacional, las máquinas japonesas han dado el do de pecho allá por donde pasaban. Sin retroceder mucho en el tiempo nos encontramos con los famosos Mazda RX-7 del IMSA o el azul Nissan Skyline R32 del Grupo A, los Toyota, Mitsubishi y Subaru del Mundial de Rallyes o el caso más conocido, Honda en la Fórmula 1. Todos han marcado un antes y un después en sus respectivas épocas, algo que al gran público se le queda grabado y hace que den por hecho que siempre va a ser así, el problema es que los japoneses también creen que sus éxitos son permanentes.
Recientemente, las tres grandes marcas de Japón, Honda, Nissan y Toyota, se han sumergido en programas de competición con planes muy ambiciosos, así como ideas totalmente inéditas hasta el momento, dando por hecho que funcionarían al 100% desde el primer momento y que alcanzarían la gloria más pronto que tarde. Craso error. Las tres se han caído con todo el equipo en sus respectivas categorías, Honda en la Fórmula 1 junto a McLaren, Nissan en el Mundial de Resistencia y Toyota en el WRC. En defensa de esta última hay que decir que aún no se ha estrenado, pero aún así el panorama pinta muy negro.
Honda y la Fórmula 1

Estamos ya en 2016 y todo podría cambiar cuando los semáforos se apaguen y de comienzo la temporada, pero hasta ahora las sensaciones no son muy buenas. Honda regresaba a la Fórmula 1 en 2015 tras un último período nefasto en la primera década del nuevo milenio con la intención de repetir los éxitos obtenidos junto al equipo británico hace casi tres décadas. Honda ingresó en la Fórmula 1 en la década de los sesenta siendo la primera marca extranjera en participar en una categoría donde la totalidad de los participantes eran europeos. Al igual que los japoneses llegaron, estos se fueron hasta casi dos décadas después como motorista esta vez, dando inicio así a la época dorada de la marca de la «H».
Todos conocemos lo que pasó: mundiales con Williams y dominación total en la dupla McLaren-Honda. Hasta ahí todo era un camino de rosas para los nipones, pero tras volver a dejar la Fórmula 1 nunca volvió a ser la misma. Su época junto a BAR no fue nada exitosa y como equipo oficial una victoria en cuatro temporadas es el bagaje con el que Honda dejaba la Fórmula 1 en 2008 de forma definitiva.
Para sorpresa de todos, Honda anunciaba su regreso a la categoría reina junto al equipo McLaren, volviendo así a juntar dos nombres que cuando ya colaboraron en el pasado no hicieron más que ganar, justo lo que pretendía la marca, revivir aquellos éxitos pasados en la actualidad, y como comentábamos al inicio de este artículo, como ya una vez les funcionó, pensaron que volverían a hacerlo nada más llegar. El resto de la historia de este 2015 ya la conocemos: la peor temporada de McLaren en su historia junto con un ridículo internacional por parte de Honda, la que se supone que es una de las dos marcas de coches especializada en materia híbrida para los motores no lograba ni siquiera terminar las carreras precisamente por fallos en su especialidad, la parte híbrida de la unidad de potencia.
Nissan y el Mundial de Resistencia

El caso de Nissan es aún más desastroso si cabe que el de su vecina Honda. Durante los años ochenta y principios de los noventa, Nissan era una de las marcas más importantes dentro del Mundial de Resistencia, algo que muchos recuerdan con cariño, incluso la propia marca como demostró en 2015 decorando una unidad de sus coches como el prototipo de 1990. Con un palmares exitoso y con la categoría LMP1 invirtiendo cada vez más medios en sistemas híbridos, Nissan no se lo pensó dos veces y se lanzó de cabeza con un prototipo de LMP1 que rompía con lo establecido.
Cuando se presentó el GT-R LM Nismo era el único que contaría con un sistema de recuperación de energía de 8 MJ, el máximo que permite la normativa. Al comienzo del proyecto se hablaba de 2.000 CV de potencia, que finalmente se quedaron en 1.250, y en carrera muchos menos, y en vez de contar con tracción trasera (total con ayuda del sistema eléctrico que alimenta el tren delantero) contaba con tracción delantera. El prototipo contaba con un innovador sistema eléctrico acoplado tanto a la tracción, como al motor y a la caja de cambios, lo que hacía del coche una obra maestra de la ingeniería japonesa. Sin embargo, toda la teoría falló y los problemas que Nissan se encontró fueron tal que cancelaron su participación en 2015 para debutar en la tercera carrera, en las 24 Horas de Le Mans.
Ya en La Sarthe, los japoneses se ponían como objetivo al menos acabar la carrera, y es que el rendimiento pésimo del coche les hacía perder más de 10 segundos por vuelta respecto a sus principales rivales, Toyota, Audi y Porsche. Dos de ellos se retiraron mientras que el último logró terminar más allá del puesto 30º, terminando así con uno de los mayores fiascos que se recuerdan en la categoría. Lo que prometía ser un antes en la categoría resultó ser un ridículo frente a los ojos de medio mundo, por lo que la posterior decisión de Nissan de retirarse del WEC parece la más acertada.
Toyota y el Mundial de Rallyes

El último caso es el de Toyota. Como argumentábamos más arriba, hay que recordar que aún no han participado en ninguna prueba del mundial ya que se encuentran inmersos en el desarrollo del que será su nuevo World Rally Car. Con un exitoso curriculum en el pasado gracias a las diferentes versiones del Celica y del Corolla, Toyota decidía tras mucho deliberar que volverían a participar ahora que los coches utilizados usan la base de un utilitario, y con el Yaris en el catálogo de modelos, el puzzle comenzada a tomar forma.
La primera intención de los japoneses era debutar en 2015, pero poco después y tras ver lo duro que le resultaba a Hyundai alcanzar a los Polo R WRC de Volkswagen, decidieron retrasar su entrada a 2016, y actualmente la fecha de llegada de Toyota está marcada en 2017. El problema llega cuando el desarrollo del nuevo coche se ha detenido y reanudado varias veces, la dirección del proyecto cambia de nombre constantemente y cuando a menos de un año de su supuesto debut aún no tienen firmado el contrato con ningún piloto.
Yendo más lejos, en todas las imágenes existentes del Toyota Yaris TRD WRC se observa como todo el coche está basado en el actual reglamento del WRC, cuando para el año de su debut se tiene previsto una revisión total de la aerodinámica de los coches tal y como muestra el prototipo del Polo que varias veces se ha podido ver en test. Esto hace que las dudas sobrevuelen sobre todo el proyecto, lo que hace pensar que si llegan a debutar cuando se tiene previsto, el rendimiento no será para nada bueno. Y para acabar, sin tener claro todo el tema del WRC, Toyota se aventura a decir que su versión R5 del Yaris estará lista para 2018, muy poco tiempo de desarrollo.