Eric Boullier, clave en el regreso de Francia al calendario de Fórmula 1
En la tarde de ayer se conoció que Francia volvería de manera oficial al calendario de Fórmula 1 para la temporada 2018. De este modo, tras la salida de Alemania para la próxima temporada 2017, vuelve al calendario una cita mítica que se marchó en 2008 tras los problemas económicos que atravesaba el país y el trazado de Magny Cours.
En esta ocasión, será el trazado de Paul Ricard el que acogerá a los monoplazas de Fórmula 1, después de que se haya intentado en varias ocasiones que estos coches pasaran por Sarcelles, Versalles o incluso Disneyland, finalmente se ha decidido que Francia vuelva a tener su cita con el «Gran Circo» en Paul Ricard.
Para ello han sido necesarias muchas semanas de negociación con la FOM y Bernie Ecclestone, donde Christian Estrosi era la cabeza visible del proyecto francés. El político francés reunió un equipo para poder llevar a cabo estas negociaciones de manera satisfactoria, entre los que destaca la presencia de Eric Boullier, jefe del equipo McLaren-Honda.
«Estoy muy contento por la reincorporación al calendario del Gran Premio de Francia. Como francés, he intentado dar mi modesta contribución para apoyar este proyecto, que fue propuesto por el Presidente del Consejo Regional de Provenza-Alpes-Costa Azul, Christian Estrosi», afirma Boullier.
El jefe de McLaren-Honda reconoce que su presencia dentro del «Gran Circo» ha facilitado las negociaciones, ya que pudo poner en contacto directo a los promotores del Gran Premio con Bernie Ecclestone, al que conoce bien Eric Boullier.
«Al ser el director de uno de los principales equipos de competición de Gran Bretaña, puedo tener un acceso más fácil a Bernie Ecclestone que el que puedan tener otros individuos de fuera del Reino Unido. De este modo, he podido asegurar que se produjese una reunión, se considerase una presentación y se transportasen correctamente todos los mensajes», sentencia el francés.
Con el regreso de la Fórmula 1 a Francia, se estima que esto produzca un impacto económico de unos 65 millones de euros, así como una afluencia de público de unos 66.000 espectadores, frente a un presupuesto de unos 30 millones de euros que se dividirán en 16 millones por entradas y 14 millones de subvenciones públicas.

