Max Verstappen es muy claro: «¡El halo es muy feo y bastante pesado!»
A falta de cuatro escasos días para la presentación de su monoplaza para la temporada 2018 de Fórmula 1, Max Verstappen destaca la mayor novedad de este año en los nuevos coches: el halo, elemento de seguridad obligatorio que parece no gustar en absoluto al joven holándes y que, seguramente, sea motivo de un lastre debido al peso extra que ello añade.
El lunes 19 de febrero saldrá a la luz el nuevo arma de Red Bull, el RB14, monoplaza con el que los austriacos intentarán volver a lo más alto del podio y poder luchar por el título, olvidando de esa forma el desastroso 2017 por culpa de la fiabilidad. Uno de los cambios más novedosos a simple vista será la implantación del halo, que si ya ha provocado suficiente polémica entre los aficionados, ahora es el turno de reavivarla por parte de Max Verstappen, quien lo considera antiestético. Sin embargo, el piloto de 20 años, espera que su equipo dé un paso cualitativo y sea competitivo desde los primeros compases de la temporada.
«El halo será muy feo, ¡así que no estoy esperando eso! En general, espero que el coche vaya bien y sea rápido. Con un poco de suerte daremos un buen paso adelante y tendremos un buen coche para el comienzo del año, para no tener que perseguir a ningún otro equipo, como el pasado año, eso es lo más importe», expresa Max Verstappen en un vídeo de pretemporada para Red Bull.
Y es que, por lo que respecta a la introducción del halo, este puede suponer un nuevo handicap para Verstappen, pues sumará unos seis kilos más que en 2017. Para él, esto no es una buena noticia, ya que con su metro ochenta de altura y 68 kg podría verse lastrado. No obstante, descarta modificar su entrenamiento para adaptarse a este cambio, cosa que le conllevaría incomodidad a la hora de pilotar.
«El halo es bastante pesado, uno seis kilos más, por lo que definitivamente no me es favorable, pero no voy a ajustar mi entrenamiento por eso. De lo contrario, no me sentiría bien durante las carreras, ya que soy un piloto más alto y un poco más pesado que la mayoría, así que no es lo ideal», admite el holandés.
Por último, el número 33 confirma que en Red Bull se respira un ambiente de optimismo y motivación, pues esperan tener un rendimiento similar al de final de la temporada pasada. Por este motivo, ya hay profundas ganas de que los semáforos se apaguen el 25 de marzo en Melbourne.
«El estado de ánimo es bueno. Todos están contentos y motivados para la nueva temporada después de un fuerte final de la campaña pasada. Por supuesto, las vacaciones son agradables y es bueno cargar las pilas, pero llegas a un punto que quieres volver a empezar», sentencia el piloto de Red Bull.
