Earl Bamber: «A pocas horas de acabar no sabíamos si llegaríamos a ganar»
Earl Bamber, reciente proclamado ganador de las 24 Horas de Le Mans de 2017, ha vivido la máxima decepción y la mayor alegría en un periodo muy corto de tiempo. El joven piloto de Nueva Zelanda estuvo apunto de decir adiós a la carrera antes de tiempo por la rotura del motor delantero de su Porsche 919 Hybrid, pero por suerte, él y sus compañeros lograron recuperar el tiempo perdido. Además, el neocelandés dice que esta segunda victoria en las Le Mans es aún más especial por hacerlo compartiendo coche con su amigo de la infancia Bredom Hartley.
«Es pura magia conseguir la victoria para Porsche en esas circunstancias, así son las carreras de resistencia. Estaba pilotando en el momento que escuche un «bang» y pensé que estábamos fuera de carrera. Llevé el coche de nuevo a boxes y los chicos lo arreglaron y logramos volver», comenta el piloto de la marca alemana.
Ciertamente los mecánicos del equipo alemán estuvieron muy hábiles, ya que repararon la avería en poco más de una hora. Con tal desventaja, parecía inalcanzable la cabeza de carrera. Sin embargo, los problemas de los rivales fueron dejando vacía la lucha por la victoria, la cual estuvo durante una treintena de vueltas en manos de un LMP2, pero finalmente pudieron remontar.
«Al principio fue cuestión de pelear por estar de nuevo con los cinco primeros. Luego se convirtió en un podio y al final un podio se convirtió en victoria. Contábamos los segundos, unas pocas horas atrás parecía que no se decidiría hasta la última hora y no sabíamos si ganaríamos o no», comenta entusiasmado el de Porsche.
Además, comenta que esta segunda victoria a las 24 horas es especial por hacerlo junto a su gran amigo de la infancia Brendom Hartley. La primera vez fue en 2015, en el segundo año tras el regreso de Porsche a la categoría LMP1 del Mundial de Resistencia. Con la de este año, la marca de Stuttgart suma un total de 19 victorias en La Sarthe.
«No puedo creerlo aún, pero ganarlo con mi amigo de la infancia, Brendom, es increíble. Teníamos siete años cuando él me enseñó a conducir», finalizaBamber.
