El día en que Ayrton Senna probó un monoplaza de la IndyCar
Corría el año 1992 cuando el mítico Ayrton Senna, consciente de que la temporada 1993 sería muy complicada para su equipo – Mclaren- decidió probar un coche de la Indy Car, un Penske, un monoplaza sin la compleja ingeniería de los Fórmula 1.
Nigel Beresford, ingeniero de aquella prueba y actual Director del Dragon Racing en la Fórmula E, ha hablado sobre aquel momento. Durante tres días se probaría el nuevo Penske PC22 se compararía con el Penske del 1992. Sin embargo, que Senna fuese a estar a los manos del Penske 92 fue una sorpresa de último minuto, fruto de un acuerdo entre Emerson Fittipaldi y Marlboro.
“Fue un acuerdo de último minuto. La última vez que vi a Senna fue en el Gran Premio de Australia de 1991 y verlo un año después en un lugar tan común parecía surrealista”, explica Nigel.
La prueba del Penske comenzó a manos de Fittipaldi, hacía frío y la pista estaba resbaladiza, pero Emerson consiguió controlar el vehículo sin problemas. Después de una pausa, llegaría el turno de Senna.
“Normalmente los pilotos de Fórmula 1 cogen el ritmo de inmediato, pero Senna empezó dando algunas vueltas lentas al principio y eso nos sorprendió” , añade el ingeniero.
Ayrton tenía que acostumbrarse a un monoplaza con una caja de cambios secuencial, propia de un coche turbo. Sin embargo, después de 14 vueltas regresó a boxes, después de marcar el mejor tiempo de 49,5 segundos.
“Cuando hable con Senna me dijo que había encontrado el coche muy manejable y también un poco pesado, no tan ágil como un Fórmula 1, pero más ligero que éstos. También añadió que no sabía a qué revoluciones iba ya que el motor sonaba muy diferente a un Fórmula 1”, explica Beresford.
El circuito en el que se probaba el monoplaza, Firebird, tenía una curva moderadamente rápida, en la que se podía sentir el peso del coche, pero Senna decidió que no era el momento, ni el lugar, de llevar el coche al límite. El tres veces campeón del mundo era tan perfeccionista que optó por colocarle al coche muelles más blandos en la parte trasera, así como estabilizar la barra trasera y también añadir 20 galones de metanol.
Inmediatamente después, el brasileño salió a rodar en pista y al completar 10 vueltas ya había mejorado su marca inicial, fijándola en 49.09 segundos. Al regresar a boxes, se bajó del monoplaza y dio las gracias por haber aprendido lo que necesitaba aprender.
“Senna no me decepcionó en ningún aspecto. Fue increíblemente rápido. La mejor vuelta de Emerson fue de 49,7 segundos, la de Senna de 49,09”, señala Nigel.
Al final del día, Fittipaldi mejoró el tiempo marcado por Ayrton, fijándolo en 48,5 segundos. Sólo 0,6 segundos más rápido que Senna. Algo destacable si se tiene en cuenta que Ayrton conducía un coche de un año de antigüedad con neumáticos de tres años y que, en palabras de Nigel, sólo demuestra cuán extraordinario, rápido y habilidoso era el brasileño.