Las críticas podrían echar a Pirelli de la Fórmula 1
La Fórmula 1 puede considerarse el deporte más complejo del mundo. El piloto no tiene nunca todo controlado y hay muchas variantes que se le escapan de las manos. Muchas veces (incluso demasiadas) los neumáticos actuales entran dentro de estas variantes, poniendo muchas veces en riesgo la vida de los participantes y del público.
No es una sorpresa que los Pirelli no gusten a nadie, ni siquiera a los pilotos, que ya se han cansado de tener que conducir estas ruedas. El descontento y las críticas con la marca milanesa han llevado a los mandamases del gran circo a replantearse la filosofía actual del deporte. Lo que los pilotos demandan se resume perfectamente en una frase que dijo Christian Horner, director de Red Bull Racing y una voz autorizada dentro del paddock.
«Lo que los pilotos quieren son unas ruedas consistentes con las que poder empujar en cada vuelta«
Y ahí no terminan las pullas a Pirelli. Campeones del mundo ya han expresado su deseo de cambiar el tipo de gomas que montan los Fórmula 1. Hablamos de Sebastian Vettel, Lewis Hamilton y Fernando Alonso, que junto con Nico Rosberg fueron llamados a una reunión con Ecclestone, Paul Hembery y los jefes de Red Bull, Ferrari y Mercedes. En dicho ‘meeting’, Ecclestone pidió a los pilotos que intentaran no hacer públicas sus críticas a Pirelli. Desde el suministrador de neumáticos se defienden a través de su director para la Fórmula 1, Paul Hembery.
«No tiene sentido que los pilotos pidan una cosa, los aficionados otra y el deporte otra aun. Tiene que haber un diálogo abierto para decidir que hacer en 2017″
Ahora la incógnita es que va a pasar en el futuro. Uno de los pilotos con más influencia en el paddock, que no quiso revelar su identidad, explicó que seguirán hablando con Pirelli para cambiar el diseño actual de las gomas, pero sin embargo se mostró reticente sobre si los italianos tienen la capacidad técnica para ello. Para muchos, la solución sería echar a Pirelli y contratar a un nuevo fabricante para 2017. La pelota está en el tejado de Bernie Ecclestone.