Así son los Brembo que consiguen frenar a los coches del WRC
La disciplina de los Rallys es quizás la más espectacular de todas, ya sea por el peligro al que se someten los pilotos, los increíbles saltos que realizan los coches, o la sensación de ir al límite que transmiten en cada curva. Con el reglamento de 2017, la intención del campeonato era emular las características de los Grupo B, con mucha potencia bajó el capó, pero disminuyendo el número de accidentes que estos trajeron consigo. En 2018, la normativa sigue el mismo camino, y apoyados por una exquisita aerodinámica, los coches del WRC son verdaderas bestias de la carretera, la tierra o la nieve.
Los coches del WRC disponen de una potencia aproximada de 380 CV, y un peso de 1175 Kg, lo cual es un verdadero reto a la hora de pensar en cómo hacerlos frenar de forma eficiente y exacta. Y este es el tema que vamos a tratar en este artículo, sobre los frenos que monta un coche del Campeonato Mundial de Rally, y en especial, de los que fabrica Brembo. Para la empresa italiana, el objetivo es maximizar el rendimiento y reducir el peso al mínimo, sin dejar escapar nada en lo que a robustez se refiere.
Al igual que los coches de 2018, los frenos también han sufrido modificaciones. En Brembo, el sistema de pedales ha visto rebajado su peso en un 30 % con respecto a los pedales tradicionales, gracias al bastidor aligerado.
Por otro lado, el fabricante de frenos ha logrado crear y probar satisfactoriamente el arrastre de tipo ‘spline’ situado entre la campana y el buje. Este sistema ya ha sido utilizado en carreras de resistencia, y consiste en un engranaje de rueda dentada de aluminio. Si aún no se ha instalado de forma extendida en los Rallys, es porque nunca se ha sabido adaptar a las condiciones que ofrecen este tipo de pruebas, lejos de las superficies lisas de los circuitos. Es por ello, que para hacer más fuerte este sistema, Brembo ha sometido el engranaje al proceso electroquímico de oxidación anódica, que ofrece mejores prestaciones en cuanto a su dureza, su resistencia y su capacidad de soportar la abrasión.
Con respecto a las pinzas de freno, Brembo ha logrado crear aleaciones especiales para esta pieza. En el WRC, es común ver pinzas de aluminio, pero con el nuevo descubrimiento de la marca italiana, las prestaciones de la pinza de aluminio se ven claramente mejoradas en rigidez, ligereza y robustez. Además, esto permite un desarrollo más extremo, ya que se deshace de todos los puntos innecesarios dentro de la pinza, la cual se acaba con un niquelado.
En lo que a ventilación se refiere, la normativa de 2017 abrió muchas opciones a Brembo a la hora de decidir cómo se iban a refrigerar sus frenos. Con el cambio reglamentario, los coches pueden tener tomas de aire en la parte trasera, contando además con unas entradas de aire mucho más grandes. Con esto, el fabricante de frenos ha decidido abandonar el sistema de refrigeración por agua de años anteriores, y optar por dos canalizaciones que se dirigen a cada rueda, de forma que una lleva el aire al disco, y la otra directamente a la pinza.
De esta forma, Brembo demuestra su capacidad de innovación y de adaptación a las nuevas condiciones que el campeonato ofrece, sin dejar de lado la competitividad con la que la marca italiana afronta la batalla contra sus rivales.


