Análisis Toro Rosso STR14: Simplicidad marcada por el reglamento
La semana de presentaciones ha comenzado y los primeros monoplazas que conformarán la parrilla de 2019 ya han sido desvelado. Por ello, en TheBestF1.es damos inicio a nuestros análisis de los coches con el nuevo Toro Rosso STR14, estudiando desde el ala delantero hasta el trasero en busca de novedades marcadas este año por el reglamento.
Lo primero que nos encontramos en la parte delantera del STR-14 es un morro muy similar en forma, acabado en una nariz prácticamente idéntica a la de su versión anterior, aunque es bastante más estrecho y en los laterales cuenta con branquias al estilo McLaren a principios de 2018 (nº1). En cuanto al ala en sí, se observa las especificaciones del nuevo reglamento, pues es más ancha (2 metros por los 1,80 del año pasado) y con unos flaps más simples, careciendo de vórtices aerodinámicos como las cascadas para favorecer los adelantamientos (nº2). Además, los de Faenza han decidido prescindir, de momento, de conductos de flujos en los endplates (nº3).
Más arriba presenciamos unos complejos turning vanes (nº4), que parecen estar formados por tres apéndices aerodinámicos cuya función es canalizar el aire hacia la parte del cockpit, concretamente hasta la zona de los barge board que analizaremos a continuación. Por último, cabe destacar la presencia del S-duck en el nuevo monoplaza de Toro Rosso, en este caso en una posición más elevada que en el STR13 (nº5).
Otro cambio muy apreciado debido a la nueva normativa que entra en vigor esta temporada es la simplificación del conducto de freno (nº6), haciendo desaparecer las visibles piezas que ocupaban ese lugar por unas menos complejas. En cuanto a las suspensiones, como es habitual en las delanteras, se monta el sistema push rod (nº7), que trabaja por compresión. Para finalizar esta parte, pero no menos importante, sorprende ver el nuevo modo de instalar los retrovisores, que se despegan del chasis y se sitúan sobre un largo deflector (nº8).

En la parte central y trasera vemos algunas modificaciones significativas, algunas de ellas fruto de las nuevas restricciones del reglamento, como las diferencias de tamaño de los barge boards, más largos, bajos y simples en términos de aerodinámica respecto a 2018 (nº9). En lo que respecta a la entrada de aire, no vemos una gran diferencia de tamaño, pero sí de forma, pues en Toro Rosso parecen haberse inspirado en la forma rectangular de Ferrari (nº10). Y, antes de dirigirnos a la parte posterior, observamos un deflector simple y un pontón ancho en su zona inicial (nº11).
Para concluir, nos encontramos con el sistema a tracción de la suspensión trasera o pull rod (nº12) y una exagerada ala trasera que este año es más profunda y ancha, generando más carga aerodinámica fruto de un alerón realmente grande (nº13).

Por tanto, e intuyendo que este monoplaza todavía esconde cosas de cara a la pretemporada, vemos un chasis simplificado respecto al año anterior, determinado por la normativa aerodinámica que entra en vigor. Así pues, el rendimiento del nuevo arma de Toro Rosso se desvelará dentro de una semana en Montmeló, poniendo a prueba el trabajo realizado en Faenza y Japón.


