Verstappen tenía razón: Red Bull confirma que su RB22 tiene un problema que no tiene fácil solución
Max Verstappen está completando una temporada a otro nivel en este año 2026 en el que ya suma seis podios y es el piloto con más top 3 después de los dos Mercedes. Pese a estos números excepcionales, el monoplaza sufre problemas a nivel de chasis y eso es algo que le aumenta más el mérito a un piloto holandés que cada fin de semana consigue maximizar el potencial de su monoplaza para estar en posiciones de cabeza a pesar de no contar con un monoplaza capaz de luchar tan arriba en manos de otro piloto con menos potencial.
En Madrid, el abandono de Lewis Hamilton y la aparición del VSC en el momento más favorable ayudaron a conquistar una segunda posición que, después de apenas unas curvas, parecía fuera de alcance. En clasificación, Red Bull también pagó las limitaciones de su unidad de potencia, penalizada por una gestión del software que no fue óptima. Pero el RB22 cuenta con un problema que arrastra durante toda la temporada y del que Max Verstappen lleva quejándose toda la temporada, ya que el rendimiento del coche parece ir disminuyendo vuelta tras vuelta, como si se «degradara». Es un problema que el neerlandés ya había señalado antes del parón veraniego y que apareció, por ejemplo, en Hungría, cuando volvió a perder el control del monoplaza. En aquella ocasión, Max Verstappen explicó que el equipo podía detectar claras pérdidas aerodinámicas que no estaban completamente relacionadas con el funcionamiento del alerón trasero móvil.
Y después de muchos meses intentando buscar evidencias que indicaran que lo señalado por Max Verstappen no era correcto, finalmente Red Bull le ha dado la razón y el equipo confirma que este problema lleva años presente en los coches de Milton Keynes. Laurent Mekies, jefe de equipo, confirmó que lo explicado por el neerlandés tiene fundamento y que el equipo está trabajando entre bastidores para solucionarlo, pero no tiene fácil solución.
«No creo que vayamos a explicar qué es exactamente ni cómo pretendemos solucionarlo. Creo que Max tiene razón cuando dice que existe un problema de degradación del rendimiento del coche que se manifiesta durante una sesión y durante una carrera. Tiene razón al decir que no es un problema nuevo. No nos hemos quedado de brazos cruzados con este asunto: hemos intentado abordarlo de diferentes maneras. Evidentemente, lo considero un problema complejo, porque de lo contrario ya lo habríamos solucionado. Pero todo el mundo está trabajando de una manera muy constructiva, intentando dar pequeños pasos para conseguir llegar finalmente al fondo de la cuestión», comenta.
«Hemos dado un par de pasos positivos en ese sentido durante el fin de semana. Nunca tendremos de golpe la imagen completa, pero sin duda hemos progresado en nuestra comprensión. Todavía no tenemos todas las soluciones aplicadas al coche, pero confío en que estamos avanzando en la dirección correcta. No será algo rápido, así que probablemente sea un problema que también nos acompañará el próximo año. Es un aspecto del rendimiento del coche que, en ocasiones, no se mantiene en su nivel óptimo. Y estamos hablando de un impacto importante en el tiempo por vuelta. No hay ninguna duda de que todo el mundo está trabajando para mejorarlo de cara al futuro», añade.



