Análisis Red Bull 2015: La guerra por la fiabilidad
No muchos equipos han dominado la Fórmula 1 como lo hizo Red Bull desde 2010 hasta 2014. El equipo austríaco quiso recuperar viejas sensaciones en 2015 y acabó cosechando una temporada lejos de estar a la altura.
Era el primer año sin su cuatro veces campeón del mundo, Sebastian Vettel, y todo el mundo estaba expectante por ver cómo Red Bull se manejaría sin él. El piloto que sustituiría al alemán como compañero de Daniel Ricciardo sería el joven Daniil Kvyat.
El equipo austriaco finalizó la temporada con un cuarto puesto que resumía un año difícil en todos los sentidos. Red Bull comenzó la temporada con problemas de fiabilidad y durante toda el año fue tema de debate.
Mónaco parecía el comienzo de la remontada del equipo de Christian Horner con un 4º y 5º puesto cosechado. Sin embargo, no fue hasta Hungría cuando consiguieron el primer podio del curso.
En toda la temporada, Horner no tenía que estar feliz al ver que no solo Ferrari, sino que también Williams, superaba a Red Bull. Además, también era duro ver como tu equipo filial estaba por delante en algún que otro Gran Premio.
La temporada 2015 de Red Bull se vio muy perjudicada por los problemas con los motores Renault. Todo ello, acabó siendo una telenovela por ver quién era el más malo, si la escudería austriaca o Renault.
Muchas fueron las disputas con el fabricante francés. Incluso Horner habló de la posibilidad de negociar con otros suministradores de motores tras romper lazos con Renault. Se barajearon diferentes opciones, como Mercedes, Ferrari u Honda. Pero ninguna llegó a buen puerto. Finalmente, el culebrón acabó con un acuerdo por el que Red Bull montaría de nuevo la unidad de potencia de Renault.