Bob Bell; el flamante nuevo director técnico de Renault Sport F1 Team
Bob Bell, flamante director técnico de la escudería Renault F1, cuenta con gran experiencia dentro del ámbito deportivo. A lo largo de los años, ha logrado cosechar nueve coronas de constructores y diez campeonatos de pilotos dentro de su gestión, tanto técnica como de management.
Graduado como ingeniero en aeronáutica en 1979 y tres años más tarde como doctor bajo la misma especialidad, trabajó en McLaren International como director de aerodinámica, desarrollo e investigación entre los años 1982 y 1988. Sus primeros contactos con la máxima categoría del automovilismo fueron entre 1998 y 1999 con el equipo Benetton, previo a convertirse en la mente detrás del departamento de rendimiento de la recordada escudería Jordan Gran Prix.
En 2001 desembarca en el equipo Renault F1, siendo ascendido luego a Director Técnico en 2003. Su experiencia y excelente administración fueron claves para que la escudería francesa se coloque en lo más alto del podio en las temporadas 2005 y 2006, con el piloto español Fernando Alonso como campeón máximo en sendos años. Luego de su marcha del equipo francés, en 2011 es nombrado Director Técnico del grupo Mercedes-Benz Grand Prix Ltd. hasta 2014.
El cargo de director técnico de Renault F1
Las responsabilidades de Bell abarcan la supervisión y coordinación de las operaciones técnicas entre las dos sedes del equipo Renault F1, una en la localidad francesa de Viry-Châtillon y la otra en la localidad británica de Enstone. Su meta principal consiste en asegurar un acercamiento coherente y estratégico entre ambas plantas, bajo contacto directo con los Directores Técnicos de cada una de ellas, Rémi Taffin y Nick Chester respectivamente.
El contacto entre Bell y los responsables no es extenuante ni pretende apabullar, sino que consiste en una coordinación minuciosa entre la evolución del chasis del coche y el desarrollo del motor del mismo.
Perspectivas esperanzadoras
Según las propias definiciones de Bob Bell, existe un gran potencial en ambas partes. Por un lado, la planta de Enstone cuenta con una organización sólida y bien desarrollada, pero carece de algo tan esencial como los recursos. En cambio, Viry-Châtillon cuenta con los recursos para llevar a cabo la labor, además de la experiencia y la capacidad para superar las vicisitudes que puedan presentarse durante la puesta a punto final del monoplaza.
La planta emplazada en la localidad francesa es la clave para maximizar las oportunidades de innovación que presenta la Fórmula 1. Sin embargo, todo se trata de una coordinación en conjunto. El suministro de recursos hacia Gran Bretaña es uno de los puntos a mejorar, mientras que la organización de la planta francesa puede aprender mucho de su gemela inglesa.
El punto álgido de la cuestión
El objetivo inmediato es que ambas sedes puedan trabajar unificadas como una sola. Dicho objetivo conlleva un nivel de organización e integración nunca antes implementado. A lo largo de la historia del equipo Renault F1, el desarrollo del chasis y del motor se realizó de forma independiente, combinando luego los resultados de cada parte. Durante la época de los motores V10, dicha dinámica se profundizó aún más.
Sin embargo, hoy en día el fabricante francés que supo cosechar tantos éxitos en Fórmula 1 requiere de un nivel de integración mucho más extremo debido a la constante evolución de la tecnología aplicada a los monoplazas. Dicha integración no solo se cuantifica por los resultados en pista, sino que se alude a un aspecto poco analizado por los fanáticos del mundo motor: la economía y el manejo de los recursos productivos. Ganar en un 100% es imposible, pero para conquistar la gloria, cada pequeño éxito suma. Con dos sedes, es posible magnificar las ventajas que cada una ofrece, desde el punto de vista económico. De allí surge el concepto de la integración.
Un objetivo jugoso y atractivo
En palabras del flamante Director de Tecnología, el proyecto en sí mismo es un deleite. Más aún, poder dejar su impronta en sendos desarrollos (motor y chasis) es algo incomparable. Pertenecer al mundo de la Fórmula 1 y mantenerse al día con las exigencias constituye un reto para cualquier fabricante a nivel mundial, por lo cual Bell siente que contar con el apoyo de una empresa como Renault es un privilegio. Comenzar con una base sólida en busca de un rendimiento excepcional es una meta muy atractiva.
Sin embargo, el éxito sólo puede ser alcanzado luego de mucho esfuerzo y trabajo duro. Sin embargo, la cosecha de la gloria es gratamente satisfactoria, y se convierte en una recompensa fantástica para todos los involucrados en el proyecto, entre ellos Bob Bell.