Antonio Lobato, la voz que hizo emocionar a un país entero
Ayer no sólo finalizó la temporada 2015 de Fórmula 1, sino que también se terminó algo más, algo que cualquier aficionado español al automovilismo sentirá en mayor o menor medida. Y es que a partir de 2016, la Fórmula 1 solo podrá verse en canal de pago. Esto ha provocado que, ayer domingo, el equipo capitaneado por Antonio Lobato se despidiese de la competición en la que llevan desde hace 12 años.
Hay que reconocer, que aunque nos guste más o menos, Antonio Lobato y su equipo forman parte de esa era dorada del automovilismo español, ya que fue él quien nos narró los campeonatos de 2005 y 2006 cosechados por Fernando Alonso. Nos ha narrado grandes carreras, como Imola 2005 o Valencia 2012, también decepciones, como la de Abu Dhabi 2010, y por supuesto, muchas alegrías, como los ya mencionados títulos mundiales. Pero sobre todo, Lobato y su equipo han acercado al aficionado de a pie la máxima competición del automovilismo, la Fórmula 1.
Por eso, desde mi humilde punto de vista, creo que debemos dar las gracias, como ellos han hecho, a todo el equipo que lleva cubriendo la Fórmula 1 desde 2003, y que nos han enseñado tanto sobre este deporte, sin que nos tengamos que mover del sofá de nuestra casa.
Personalmente, me marché a la competencia hace ya casi dos años, y reconozco que alguna vez he vuelto a sintonizar la cadena de nuestro querido amigo Lobato, empujado por la nostalgia de aquellos maravillosos años. No quiero decir con esto que sea defensor incondicional de Antonio Lobato, pero sí que me gustaría agradecer que alimentase mi pasión por la Fórmula 1, que nació cuando aún él no estaba en la órbita de la Fórmula 1.
Y es que a mí también me alimentó, y casi provocó, mi enfermedad por este deporte. Tras el Gran Premio de Abu Dhabi acordé con mi compañero Juan José realizar este artículo que tanto se merecen. Sin poner ninguna pega, y aunque sé que no es muy seguidor de Antonio, me dijo ‘sí’ a, junto a mí, José Luis, realizar este ‘homenaje’.
La Fórmula 1 en España se vive desde hace años, décadas. En mayor o menos difusión, pero siempre ha existido afición. Aquellos años 90 cuando la mayoría de las carreras las retransmitían a altas horas de la madrugada o reducidas a simples resúmenes de las carreras. Algo que cambió con este hombre: Antonio Lobato.
Llevaron la F1 a nuestras casas durante más de una década con grandes retransmisiones, gusten más o menos. Nos enseñaron a diferenciar los neumáticos entre duros y blandos, entender las estrategias de los equipos al entrar antes o después a boxes, nos explicaron el efecto coanda o el efecto bernoulli. Nos aconsejaron en su sección de seguridad vial.
Nos hicieron vibrar de emoción, llorar con algunas situaciones que jamás hubiésemos querido vivir, saltar de alegría y celebrar el año nuevo como si fuésemos un piloto de F1 en lo más alto del podio celebrando la victoria de su vida. Estoy seguro que os sentís identificados. Porque fuimos parte de esa familia. Porque más de dos centenares de carrera dan para mucho. Porque la Fórmula 1 llegó a nuestras casas a través de una caja en la que veíamos a un hombre calvo que gritaba cuando Alonso cruzaba la línea de meta y nos transmitía su emoción a miles de kilómetros. Antonio, si lees esto, no te tomes más lo del hombre calvo, pero estoy de acuerdo contigo en que tantos fines de semana dan paso a un poco de confianza.
No hay nada más que decir que gracias, porque gracias a vosotros nos enganchamos a este deporte, porque gracias a vuestro trabajo sentimos la F1 cada fin de semana en nuestras casas, porque gracias a esas retransmisiones sentimos la gasolina en nuestras venas de ‘sangre azul’, como el Rey de la F1 en 2005 y 2006 a bordo de su Renault, porque gracias a vosotros hoy podemos deciros esto. Por eso y mucho más, gracias y en mayúsculas, como te gustaría a ti, Antonio. GRACIAS.
Así se despedía de nosotros Antonio Lobato
«Como quien no quiere la cosa hemos llegado al final del camino. Y aunque sé que la vida da muchas vueltas, creo que esta ha sido mi última carrera, o como dice Rosaleny, la penúltima. Y en estos momentos, uno tiene que saber muy bien lo que va a decir, porque como suele ser habitual tenemos muy poco tiempo para decir adiós. Creo que lo esencial es decir gracias, gracias con mayúsculas, gracias de corazón, gracias a mucha gente…
Para empezar, gracias a los locos que confiaron en mí hace doce años y que me regalaron este sueño que al final cambió mi vida. Quién me iba a decir a mí que iba a narrar 222 carreras en tres televisiones diferentes. Gracias a los que han trabajado conmigo y han aguantado en este largo camino, del primero al último, los fieles y los infieles, los amigos, y los que no lo fueron tanto. De todos he aprendido algo, y de algunos, vosotros sabéis perfectamente quiénes sois, nunca jamás en la vida podré olvidarme. En especial los que me habéis acompañado en este sueño desde la salida hace más de una década hasta aquí, hasta esta línea de meta.
Yo no sé si hemos ganado la carrera, pero ya sabéis que eso no es lo más importante. Lo importante es disfrutar con tu trabajo y hacer disfrutar a los demás de él. Personalmente, me siento muy feliz y muy orgulloso de que con nuestro esfuerzo, con nuestra imaginación, nos hayamos ganado el cariño de millones de cómplices que han compartido nuestra misma pasión todos estos años. Nuestro gran ejército, nuestra marea azul, que al fin yo creo que ni roja ni plateada, siempre ha sido azul.
Por eso queridos espectadores, gracias a todos vosotros, y me vais a permitir que por primera vez os trate de tú, porque han sido muchos fines de semana juntos y eso yo creo que nos da un poco de confianza. Muchos domingos en los que os habéis quedado sin comer o sin dormir, domingos de victorias y de derrotas, que últimamente han sido más derrotas. Domingos en los que os hemos conseguido levantar de vuestros asientos y os hemos hecho reír, llorar, gritar, e incluso enfadar cada vez que nos íbamos a publicidad.
Pero entre anuncio y anuncio, hemos vivido juntos tantas cosas. Algunas muy buenas, emocionantes, y otras que nos hicieron mucho daño. Todo, lo bueno y lo malo, nos ha unido. Y en esa unión, tenéis que tener claro que vosotros habéis sido nuestra gasolina, nuestro KERS.
Aquí terminan doce años de carreras. La temporada 2015 de Fórmula 1 es ya historia. La temporada 2016 arrancará en Australia dentro de 111 días. Adiós, gracias, hasta siempre.»
Sin palabras.. crecí con el viendo las carreras y gracias a el me aficione a la F1. Gracias Antonio!!
Gracias Lobato, y aunque nunca nos hemos visto, gracias amigo.
Reconozco que su fanatismo por Alonso me ponía muy nervioso pero en estos 12 años pocas veces le fallé. Me emocioné con esta carta, ahí supe todo lo que había significado Lobato y todo su equipo para mí durante tantos años.
Mil gracias por todo (con vuestros defectos y virtudes). Se va una parte de mi vida, esa pasión compartida durante tanto tiempo.Será difícil reemplazar ese vacío en las carreras.
Un abrazo amigo.
Tanta paz lleve como deja, sin duda uno de los peores profesionales deportivos, un Roncero cualquiera pero metido a la F1.
Forofismo exacerbado y ridiculo, comentarios de vergüenza ajena, continuos errores que daban la sensacion de que estaba viendo otra carrera distinta y asi un largo etc.
Lo unico que se salva es algunos de los primeros años y De la Rosa, un profesional de verdad, la maxima aportacion del incapaz Lobato ha sido el crear y alimentar a la legion de antis descerebrados de este pais al no fomentar una pasion por el motor, sino futboleo pero de las 4 ruedas.
Patetico.