Lewis Hamilton, un piloto al que el título de campeón le queda grande
Tan solo unas pocas semanas atrás, el británico Lewis Hamilton se proclamó campeón de la temporada 2015 de Fórmula 1. Durante esa semana todo fue algarabía y felicidad para el oriundo de Stevenage pero en las siguientes carreras, al ver que su compañero de equipo, Nico Rosberg, obtuvo dos victorias, los ánimos del campeón no fueron los mejores. Comenzó acusando a su equipo de que preparaban un mejor coche para su compañero, a pesar de haber sido su coche el que obtuvo el campeonato y no el del alemán.
Muchos equipos en la historia de la Fórmula 1 han hecho lo que acusa Hamilton. Varios son los pilotos que debieron ceder su prestigio para que su compañero de equipo pudiera obtener mayor cantidad de puntos y alzarse así con el campeonato anual. Los primeros que se me vienen a la mente son Barrichello o Irvine, siendo segundos de Schumacher, o Coulthard, cediendo posiciones para que Häkkinen levantase la copa del mundo en 1998.
Pero en lo que a mi respecta, Mercedes le dio cierta libertad a ambos pilotos durante el transcurso del campeonato, pero privilegiaron al inglés, cuando éste tenía el campeonato a un palmo de distancia. En ese entonces no escuché a Hamilton quejándose por ser el favorito del equipo de Toto Wolff. Es más, se le veía exultante y hasta en cierto punto sobrado con su compañero, como cuando le arrojó con cierto aire de superioridad la gorra de segundo puesto en el Gran Premio de Austin, como diciendo «yo soy el campeón y tú un mero compañero de equipo».
Tanto en el Gran Premio de México como en el de Brasil, al bajarse de su monoplaza, el actual campeón del mundo saludó fríamente a sus mecánicos y ni siquiera durante el podio tuvo la delicadeza de celebrar la victoria de su equipo y su compañero de equipo. Antiguamente, los campeones del mundo tenían cierto nivel, como Schumacher cuando hizo que Barrichello se quedara con la copa y el primer escalón del podio después de que Ferrari le exigiese al brasileño dejar pasar al alemán en la última vuelta. Por su parte, Hamilton, con sus berrinches, demuestra carrera tras carrera que el título de campeón le queda grande.
Santiago Ocejo Duce: Respeto tu opinión, pero no estoy de acuerdo contigo. Nadie que sea campeón (de lo que sea) está por debajo del título, porque para ganarlo hay que ser mejor que el resto de los competidores.
Que Hamilton tenga actitudes que a tí no te gusten (como a mí pueden o no gustarme las de Hamilton o las de Nico o las de Alonso, etc.) no demerita la labor que Hamilton desarrolló a lo largo de la temporada.
Tómate un te de tila y no hagas corajes con los desplantes de Hamilton que, desde mi punto de vista, nada tienen que ver con su calidad como piloto.
Saludos