La otra cara del Virtual Safety Car
Una de las novedades de la temporada 2015 de Fórmula 1 ha sido la invención del Safety Car Virtual, una medida de seguridad que obliga a todos los pilotos a reducir la velocidad en situaciones de peligro durante un determinado periodo de tiempo.
El coche de seguridad virtual fue una medida de urgencia que tuvo que inventar la FIA a raíz del fatal accidente de Jules Bianchi en el Gran Premio de Japón de 2014. El piloto francés perdió el control del monoplaza en una zona de bandera amarilla, donde una grúa estaba remolcando el Sauber de Adrian Sutil, quien se había salido en ese mismo punto instantes antes. Con la pista muy delicada por la intensa lluvia, Bianchi se salió por no aminorar suficiente la marcha e impactó directamente contra el vehículo de asistencia.
Para evitar que se repitiera una situación similar, la FIA añadió en el reglamento de la temporada 2015 el coche de seguridad virtual, aplicable en los casos en los que no fuera estrictamente necesario la entrada del Safety Car pero sí una prudencia notable por parte de los pilotos. Hasta aquí todo parece ser completamente correcto, pero el primer problema de este sistema es que no está definido con claridad cuando se debe aplicar. Este agujero es aprovechado perfectamente por la FIA (sumado a los intereses comerciales de la FOM) para tomar las decisiones dependiendo de más factores a parte de los que se ciñen únicamente a la seguridad.
Dependiendo de la situación de los pilotos, el director de carrera aplica el Virtual Safety Car o el Safety Car, algo poco ético en términos estrictamente deportivos. Es cierto que la Fórmula 1 es un espectáculo que se basa principalmente en el interés global de los espectadores, el cual varía de manera proporcional al grado de emoción de una carrera. Sin embargo, la Federación debería pensar que está afectando al resultado final de pilotos y equipos ajenos a estas circunstancias. No es justo que ante una misma situación de riesgo, en ocasiones se decida implantar el VSC o el SC.
El mejor ejemplo lo podemos encontrar en el pasado Gran Premio de Estados Unidos 2015. Durante el primer tramo, en el que Red Bull y Mercedes se estaban disputando las primeras posiciones en una intensa y apretada batalla, un pieza se quedó en una de las zonas más peligrosas de la pista. Concretamente se trataba de la primera curva, a la que le precede una larga recta en la que hay que parar el coche en pocos metros. A todo esto, hay que añadir que la pista estaba mojada y el objeto se encontraba en medio de la trazada, por lo que era un claro peligro para los pilotos. Sin embargo, para no frenar el espectáculo que se estaba viviendo, la FIA se limitó a instaurar el Virtual Safety Car, mientras un comisario saltaba peligrosamente a la pista escasos segundos antes de que pasara un monoplaza.
Ya en el segundo tramo de carrera, una situación de igual o menor riesgo se dio en COTA. El Sauber C34 de Marcus Ericsson se detuvo a la salida de una lenta curva que precede a la recta más larga del circuito, apartándose hacia el lado interior sin estorbar lo más mínimo. La gran diferencia es que en esta ocasión, Nico Rosberg lideraba cómodamente y parecía claro que se llevaría la victoria, por lo que Charlie Whiting sacó el Safety Car, lo que permitió que se reagruparan y se viviera un apasionante final de carrera. El gran perjudicado fue el piloto alemán de Mercedes, que acabó por ceder la victoria y el título a su compañero de equipo, Lewis Hamilton.
Un nuevo ejemplo lo encontramos en la siguiente cita, la del Gran Premio de México 2015. Sebastian Vettel impacta contra las protecciones en una amplia escapatoria de asfalto y tiene que abandonar. De acuerdo con la justificación de la invención del VSC, la grúa podría haber entrado al circuito con los pilotos aminorando la marcha, pero como no estaban habiendo disputas en las primeras posiciones, Charlie Whiting dio entrada al convencional SC, lo que desembocó nuevamente en un final apretado e incierto hasta la última vuelta.
En definitiva, una medida tan interesante como es el Safety Car Virtual está siendo usado con segundas intenciones por la organización, utilizándolo como la nueva herramienta para dirigir el rumbo de las carreras al placer de Bernie Ecclestone, abstrayéndose de la justicia deportiva y la igualdad de oportunidades. Tal vez la Fórmula 1 debería aprender de la Fórmula E, donde para la segunda temporada de la categoría eléctrica se ha aplicado el Full Course Yellow. Las finalidad es idéntica a la del Virtual Safety Car, pero en este caso se implanta de manera equitativa y al mismo tiempo el limitador de velocidad a todos los monoplazas, evitando que varíen las distancias entre los pilotos y los peligrosos acelerones que realizan en la Fórmula 1 para tratar de sacar provecho de la situación. Cuando se da una situación de riesgo en pista, lo único que debe prevalecer es la seguridad y nada más.
Pablo (@SobrevirajeF1)