El ritmo de Fernando Alonso salvó a McLaren de un desastre mayor en Qatar
El Gran Premio de Qatar puso de manifiesto los severos problemas de degradación de neumáticos de Aston Martin, una circunstancia que, irónicamente, se convirtió en el salvavidas de McLaren tras un desliz estratégico que pudo haberles costado un resultado mucho más doloroso. La decisión deliberada de Fernando Alonso de reducir su ritmo en las primeras vueltas, debido al graining que experimentó en la carrera sprint, permitió que McLaren mitigara las consecuencias de un Safety Car mal gestionado.
Los problemas de Aston Martin se hicieron presentes desde el sábado, cuando la única maniobra significativa entre los 16 primeros fue el adelantamiento de Andrea Kimi Antonelli a un Alonso en serias dificultades. Para evitar la debacle en la carrera del domingo, el equipo ideó un plan conservador, las comunicaciones por radio revelaron la estrategia precautoria de Fernando Alonso, acordada previamente con su ingeniero de carrera, Ander Vizard.
“Bien, Fernando, empezamos la sexta vuelta, así que sé que es difícil para nosotros. Si pudieras levantar un poco antes de la curva 12, estaría bien», comentaba el ingeniero de pista de Fernando Alonso por la radio.
El desliz de McLaren se produjo en la vuelta siete, cuando los británicos no aprovecharon la salida del Safety Car para llamar a boxes a Oscar Piastri que lideraba la carrera o Lando Norris, que rodaba tercero. Cuando finalmente realizaron sus paradas, reingresaron a la pista por detrás de Max Verstappen, Carlos Sainz y Kimi Antonelli. No obstante, el colchón de tiempo generado por el ritmo ultraconservador del AMR25 de Alonso, que permitió que se abriera una brecha de casi ocho segundos con Antonelli, resultó ser su tabla de salvación.
Por su parte, Alonso siguió gestionando su ritmo con tal cautela que, incluso tras la reanudación, inicialmente se resistió a la sugerencia de Vizard de aumentar la velocidad. Mientras tanto, el bicampeón mundial continuaba retrasando a un grupo perseguidor que incluía a Isack Hadjar, George Russell y Charles Leclerc. Este embudo creado por Aston Martin benefició especialmente a Lando Norris. Aunque Piastri salió cómodamente por delante de Alonso tras su parada, se esperaba que Norris reingresara justo detrás del español.
Sin embargo, gracias al ahorro de neumáticos del asturiano, el margen fue suficiente para que Norris evitara quedar atrapado y lograra salvar un valioso cuarto puesto, con Oscar Piastri finalizando segundo. El error estratégico de McLaren resultó costoso, pero de no haber sido por la crisis de degradación que forzó la lentitud de Aston Martin, el resultado final para el equipo de Woking pudo haber sido considerablemente peor.

