Jacques Villeneuve: «Dar una vuelta con el Ferrari de mi padre fue genial»
El pasado fin de semana y con motivo de la celebración del 40 aniversario de la victoria, en 1978, del mítico Gilles Villeneuve en el trazado de Montreal, su hijo y el también piloto de Fórmula 1, Jacques Villeneuve, lideró el habitual ‘drivers parade’ del domingo, completando una vuelta al trazado canadiense a manos del monoplaza con el cual su padre consiguió la victoria en ese mismo circuito 40 años atrás.
El Campeón del Mundo de la temporada 1997 tuvo la oportunidad de dar una vuelta, aunque a velocidad reducida, a manos del Ferrari 312 T3 de 1978, monoplaza con el que Gilles Villeneuve consiguió ganar en el trazado de la isla de Notre Dame aquella temporada. Tras bajarse de ese mítico Fórmula 1 fabricado por la marca italiana, Jacques Villeneuve reconoció que fue un momento muy especial para él, no solo porque fuera el coche de su padre, sino porque él pilotó muchas veces en este trazado cuando era piloto de la autodenominada categoría reina del automovilismo.
«Dar una vuelta en el coche con el que mi padre ganó en Montreal en 1978 fue genial y, sí, me emocioné, pero ¿quién no se habría emocionado?», explica el propio piloto en declaraciones al periódico canadiense Journal de Montréal. «No solo porque fuera el Ferrari 312T3 conducido por mi padre, sino también porque corrí aquí durante toda mi carrera en la Fórmula 1. Finalmente puedo decir que lideré el Gran Premio de Canadá, un evento que nunca he ganado, y sobre todo evité el Muro de Campeones, ¡el cual firmé dos veces!», declara el canadiense para añadir.
Además, Villeneuve comenta algunas de las características que más destaca del monoplaza que pilotó el pasado domingo. El expiloto canadiense explica que para él es sorprendente el nivel de seguridad que era aceptable en aquella época y reconoce que los pilotos de entonces tomaban muchos riesgos al subirse a estos Fórmula 1.
«El circuito no ha cambiado a lo largo de los años, no me olvidé de conducir un coche de carreras, aunque esta vuelta se realizó a una velocidad reducida», explica. «Lo que recuerdo de esta experiencia tan gratificante es, primero, que me di cuenta una vez más de que los pilotos de esa época tomaban enormes riesgos. La estructura del coche termina a la altura de las caderas y luego, después de eso, es de plástico», añade el canadiense.
El expiloto de equipos como Williams, Renault y BAR volvió a remarcar que su vuelta al trazado canadiense estuvo algo descafeinada puesto que se hizo a baja velocidad, aunque se muestra contento de ver a tanta gente en las gradas.
«Tuve que preceder al desfile de pilotos, pero tuve que acelerar un poco para evitar el sobrecalentamiento», añade. «Tuve que distanciarme, pero el objetivo no era ir rápido, era más bien para saludar a la multitud. También fue increíble y fantástico ver a tanta gente en las gradas, me hubiera gustado escuchar sus gritos, pero el motor era demasiado ruidoso. No escuché nada», comenta el Campeón del Mundo de 1997 para finalizar.



