Análisis técnico Renault RS17: El inicio de la resurrección
Seguimos adelante con las presentaciones de los nuevos monoplazas. Tras conocer el Sauber de esta temporada, ayer fue el turno de Renault, que mediante un evento en Londres dio a conocer su nueva arma para este año 2017.
Además de un cambio en su decoración, donde el negro toma un mayor protagonismo, se pueden observar también grandes cambios en el diseño, mucho más agresivo. Si el nuevo Sauber ya dejó a la vista el enorme trabajo que había a sus espaldas, puede decirse que el Renault no se queda atrás, tomando como referencia las formas que podemos ver en el nuevo RS17.
A continuación, haremos una análisis del nuevo monoplaza de Renault, de manera que podamos comprender de una manera más sencilla la aerodinámica del coche, dividiéndolo en parte delantera, central y trasera.
Parte delantera
Los primeros grandes cambios se observan en la parte delantera del monoplaza, en su alerón delantero. Vemos que la nariz del Renault cambia de forma con respecto a su antecesor, destacando la protuberancia que se aprecia en su final, más pronunciada que la vista en 2016. Además de esto, el morro se ensancha en su vista frontal, así como se estrecha en su vista lateral, de manera que cumpla con la nueva normativa vigente.
Otro detalle de este novedoso morro del RS17 se encuentra en los anclajes del alerón delantero, (se aprecia con más claridad en la última imagen). Estos han aumentado su anchura y longuitud, mejorando la canalización en esta zona del monoplaza. Para finalizar con el alerón delantero, vemos que el nuevo Renault muestra un cajetín de flaps más ancho, aunque con el mismo diseño de su predecesor, así como endplates totalmente copiados del RS16.
A todo el enorme trabajo que se aprecia en este nuevo morro, totalmente rediseñado, se le une la aparición del S-Duct. Este sistema, que ya apareció en los monoplazas de 2016, tiene la misión de aliviar el exceso de presiones de la parte inferior de la nariz, de modo que se equilibre el centro de bajas presiones y canalice el flujo hacia aletas y pontones.
Ahondando en la parte de suspensiones (Violeta), vemos como Renault vuelve a apostar por el sistema push rod, aunque ha recolocado totalmente los brazos de los triángulos, que han bajado la posición de sus anclajes. Con esta nueva situación, se busca ganar más estabilidad en el tren delantero en situaciones de frenada.
Parte central
Llegamos a la parte central, donde lo primero que llama la atención es el considerable aumento del tamaño de los bargeboards (Cian y Azul-Nº2). Este cambio viene exigido por reglamento, aunque su rediseño han aumentado su complejidad y sus funciones. Ahora los vemos divididos en dos partes, de manera que maximizan el flujo recogido y reducen el drag. Además, la toma de aire del pontón (Verde-Imagen frontal) disminuye su tamaño, así como se ve inclinada también en unos 15º. Los cambios en esta parte se deben a una mejora en la refrigeración del nuevo monoplaza de Renault.
Siguiendo con la zona del pontón, el direccionador de flujo (Cian-Nº3 y Verde-Nº6) presenta un novedoso diseño, conectando con diferentes apéndices encargados de generar vórtices en la parte superior del mismo. Este parte se divide en tres apéndices diferentes, los cuales se unen con el bargeboard, maximizando el flujo lateral hacia el difusor y por debajo del fondo plano, que se ha visto ensanchado en unos 10 cm.
Para finalizar con la parte central, cabe destacar la nueva toma de aire que se sitúa encima del piloto (Rojo-Imagen frontal), mucho más ancha y seccionada de manera diferente a la vista en el RS16. La zona de la base gana en anchura, además de aparecer dos «orejas» en sus laterales, algo que contrasta con la toma vista en 2016 (Cuadrado rojo-Imagen frontal), donde las orejas se encontraban por debajo de la base. Este cambio puede deberse a una nueva estructura del motor francés.
Parte trasera
Y llegamos a la parte trasera, donde destaca principalmente el regreso de la aleta de tiburón y un alerón trasero con muchas curvas. Esta zona del monoplaza viene marcada por el crecimiento del difusor, que será más ancho, más alto y más profundo. Del mismo modo, el alerón trasero es 15 cm más bajo y 20 más ancho.
En la aleta de tiburón (Violeta-Nº4) se observa un diseño muy cuidado, con una punta de aleta que termina elevando su altura mínimamente por encima del nacimiento de la misma. El propósito de este elemento, que vuelve tras años de inactividad, es conectar directamente el flujo aerodinámico desde el airbox hacia el ala trasera.
Para finalizar, llegamos al alerón trasero (Rojo-Nº5). Como se ha visto en los dos coches presentados hasta el momento, la forma común de los mismos para esta temporada será similar a la solución que Ferrari utilizó en los test de Pirelli. El ala trasera es más ancha, escalonada y curvada. Además, el soporte central del ala ha tenido que ser rediseñado, debido a la entrada de la aleta de tiburón y los cambios en la estructura del alerón.
Aprovechamos la vista que nos ofrece el alerón trasero (Rojo-Nº5) para echar un vistazo a la zona de escapes. Ahí vemos que la tapa motor se ha estrechado, ciñéndose en su final. Esta es una evolución del RS16, que a final de temporada ya introdujo una especificación similar. Además, se observa también que el escape del Renault ha cambiado, incorporando el modelo que fue tendencia en 2016, con un gran tubo central que se veía acompañado por dos tubos laterales, de diámetro mucho más pequeño. Esta novedad contrasta con el escape único visto en el RS16 la pasada temporada.
Por último, vemos como el difusor ha ganado visibilidad, gracias al aumento de sus dimensiones. Ahora, esta parte del monoplaza será 50mm más ancha, 50mm más alta y 175mm más larga. Esta parte apenas ha sufrido cambios, únicamente en su aleta central, pero seguro que el equipo Renault tiene novedades preparadas en este área para los test de pretemporada.




