Restan cuatro horas y Fernando Alonso aventaja en más de un minuto al Toyota #7 tras un accidentado stint
Las 24 horas de Le Mans van llegando a su fin tras un nuevo stint de cuatro horas, en el que ha llegado la mañana y con ella numerosas incidencias en pista que han provocado ralentizaciones y Safety Car que han alterado la carrera. Fernando Alonso y su Toyota número 8 lo han aprovechado para afianzarse en la primera posición, aumentando la ventaja sobre sus compañeros de garaje en más de un minuto.
En plena investigación de una posible infracción de Kazuki Nakajima y Kamui Kobayashi en una «slow zone», el último tercio de carrera comenzaba con dos accidentes que ralentizaban la carrera: un GTE protagonizaba una salida de pista y, instantes después, el DragonSpeed de Ben Hanley sobreviraba y terminaba empotrado en el muro, aunque conseguía arrancar y a duras penas llegaba al box sin alerón trasero y con la suspensión trasera destrozada.
A las 7:30 se confirmaba la evidencia que adelantábamos en el párrafo anterior: ambos Toyota cometieron un error excediendo la velocidad en una zona lenta y adelantando a otros pilotos, cosa que les costaría un Stop&Go de un minuto. Después de cumplirlo y transcurrir la octava hora, los coches de la marca japonesa estaban distanciados en medio minuto, con el #8 en cabeza gracias a la magnífica noche de Fernando Alonso.
Pasados unos minutos de las 8 de la mañana, Antonio García volvía su Corvette, rodando en la quinta posición de la categoría GTE-Pro en busca de una nueva remontada como la que protagonizó anoche. Mientras tanto, el que aumentaba el ritmo para dar caza a su compañero era el Toyota #7, con Mike Conway al volante, aunque marcaba un constante altibajo en sus cronos.
Al cumplir las primeras 18 horas de carrera, los Toyota seguían copando las dos primeras plazas sin ningún problema, encabezados por el prototipo de Fernando Alonso pilotado por Sébastien Buemi con 41 segundos de ventaja sobre Mike Conway; diez vueltas por detrás rodaban los dos Rebellion, lastrados por la fiabilidad durante la noche. Jean-Éric Vergne lideraba sólidamente en LMP2 y el Porsche #92 lo hacía en GTE-Pro, al igual que el #77 en la categoría amateur. Antonio García era cuarto y el Ferrari de Miguel Molina undécimo.
Minutos más tarde salía un Safety Car a pista para que los comisarios llevaran a cabo tareas de mantenimiento, por lo que todos los coches se agrupaban en tres grupos diferentes. Esto era aprovechado en Toyota para hacer un nuevo cambio de pilotos: a falta de cinco horas y media Fernando Alonso volvía a su coche y perdía el liderato tras encontrarse el semáforo del Pit-Lane en rojo, pero disponía de neumáticos nuevos y el tanque cargado.
Instantes más tardes había movimiento en el garaje del número 7, montando ‘Pechito’ López en su prototipo. No obstante, esta demora les perjudicaba y se situaban a un minuto y quince segundos de Alonso, que recuperaba el primer puesto.
El reloj marcaba las diez de la mañana y el cansancio seguía haciéndose notar en pista, ya que Paul di Resta perdía el control de su United Autosport LMP2 e impactaba fuertemente contra las protecciones, provocando un nuevo Safety Car. Tras éste, nuevas neutralizaciones han alterado el ritmo normal de la carrera, impidiendo marcar cronos competitivos en pista.
El Toyota de Fernando Alonso regresaba a boxes a falta de cuatro horas y cuarto para repostar y chequear que todo estuviera correcto en su prototipo, saliendo con un minuto y medio de ventaja sobre el #7 a falta de cuatro horas de carrera para ver la bandera a cuadros en esta edición de Le Mans.

