Honda RC100, el proyecto japonés que nunca debutó
Lejos nos quedan aquellos años donde Honda, una marca que en la actualidad es famosa por todo menos por su rendimiento en Fórmula 1, marcaba la diferencia en la competición automovilística más prestigiosa del mundo. Ayrton Senna o Alain Prost, nombres de pilotos míticos que, a bordo de aquellos McLaren con motores japoneses, rompieron todos los récords existentes hasta el momento.
Aquellos motores japoneses, que se combinaban a la perfección con la cumbre más alta de la ingeniería británica automovilística del momento, consiguieron, nada más y nada menos, que 4 campeonatos, desde el 1988 al 1991, y un subcampeonato en 1992, con el que cerraron su colaboración con McLaren.
Los números del dúo británico-nipón dejan la boca abierta a cualquiera que consulte la historia de una de las alianzas más exitosas de la historia de este deporte llamado Fórmula 1. Tras dominar en el campeonato, curva tras curva, carrera tras carrera, el departamento de carreras de Honda realizó un proyecto con sus ingenieros para que estos, construyendo un monoplaza entero de Fórmula 1, pudieran mostrar al mundo el poderío de la marca nipona en aquella época.
Aquel monoplaza, que nunca fue ideado para competir en un Gran Premio de verdad, recibió el nombre de Honda RC100 aunque, tras sufrir diversas modificaciones y presentar un total de 3 versiones distintas, la denominación de esta muestra de poderío fue variando.
El primer chasis, el RC100, fue probado en un test en el circuito de Suzuka, antes de ser probado en los crash test de la FIA. Tras él, dos monoplazas más, el RC101 y el RC101B fueron construidos y probados antes de que el proyecto desapareciera. Más tarde, los japoneses cambiaron el nombre de sus prototipos y el RC100 pasó a llamarse RC-F1 1.0X, el RC101 a RC-F1 1.5X y el RC101B a RC-F1 2.0X.
Honda mostró su creación al público en 1993, con el monoplaza habiendo superado con éxito los crash test de la FIA de la época y estando totalmente preparado para disputar carreras. A pesar de ello, la marca japonesa decidió mirar hacia un futuro fuera de la Fórmula 1. Honda empezó a suministrar motores en la ChampCar World Series donde, al igual que en Fórmula 1, dominó, ganando 6 títulos consecutivos entre las temporadas 1996 y 2001.
Para los japoneses, sus motores V6 turbo (1988)y V10 (1989, 1990) y V12 atmosférico (1991, 1992), los suministrados a McLaren durante sus años de dominio, eran infinitamente superiores a cualquier propulsor de sus competidores, algo que, para algunos de los que siguen ahora la Fórmula 1, puede sonar a historia fantástica.
Aquel monoplaza, que nunca estuvo en una parrilla de salida, contaba con tecnologías bastante tradicionales. A pesar de no disponer de la famosa suspensión activa introducida por Williams en la temporada 1993, contaba con un cambio semiautomático secuencial y un propulsor capaz de entregar la brutalidad de 850 CV.
Repetir aquellos tiempos no será fácil para Honda que, después de prometer una aparición triunfal en 2015, defraudó a todos sus aficionado al no ser capaces, los japoneses, de entregar una unidad de potencia capaz de luchar por logros importantes al equipo McLaren.
Actualmente, los restos de aquel proyecto siguen vivos. Pese a que se planeó su total destrucción en 2001 tras el festival que celebra Honda anualmente como forma de agradecimiento a sus fans, el plan fue cancelado y los tres chasis siguen existiendo en la actualidad y están en las instalaciones del constructor nipón.
Honda también realizó otros proyectos que nunca disputaron un sólo kilómetro de una prueba oficial. En 1999 se fabricó el Honda RA099, un prototipo que pretendía disputar aquella temporada del mundial de Fórmula 1 pero que, finalmente, nunca corrió.


