Williams, afectada económicamente por el Brexit
Recientemente, en el Reino Unido se celebraron unas elecciones públicas en las que se elegiría el futuro político del país, dejando de formar parte de la Unión Europea o manteniéndose en ella. Esto es conocido como el fenómeno Brexit. Tras la este fenómeno se informó que desde entonces la Fórmula 1 solo haría uso del euro y de los dolares, cambio monetario que ya se ha cobrado una victima: el equipo Williams.
Así lo confirmaba Claire Williams, directora del equipo de Grove. La FIA obligó a la reducción del coste de los motores 4 millones de euros para 2018 para ayudar económicamente a los equipo más necesitados, pero esta norma afecta ahora a Williams ya que el equipo realiza la conversión libras-euros para pagar en euros a Mercedes, lo que tras la depreciación de la libra con el Brexit les hace perder mucho dinero.
«Ha habido impactos a corto plazo alrededor de los costos. Por desgracia, pagamos por nuestro motor en euros. Todo el duro trabajo que han hecho para bajar los costos a cuatro millones de euros para el 2018 se han contrarrestado», comenta Claire.
«La inestabilidad política que ha causado el Brexit ha significado que va a haber un montón de negocios por ahí que tendrá que esperar y ver lo que van a hacer con su inversión en marketing, lo que podría tener repercusión en nuestro equipo»
Por otro lado, Toto Wolff, director del equipo Mercedes, dice que lo único que le preocupa un poco es la situación de algunos trabajadores de la central en Brackley. Por lo demás, la marca no se ve afectada por el Brexit ya que gran parte del trabajo se hace desde Alemania, ya sea de Fórmula 1 como de otras competiciones donde Mercedes está presente.
«En primer lugar, tiene un gran impacto debido a un nivel personal que no sabemos dónde va a parar. Hay muchos expertos que trabajan en Brackley, no estoy seguro de cómo se manejará en el futuro», comenta Wolff sobre la situación en la central británica.
«La libra débil no es tan mala para nosotros porque obtenemos los ingresos en dólares y en euros por lo que es en realidad una buena relación. En realidad, nadie sabe cuáles serán las consecuencias, si se formarán algunos acuerdos o algo. En pocas palabras, no hay impacto a corto plazo, supongo», concluye.