Se busca Campeón del Mundo: ¿Rosberg o Hamilton?
Ha llegado el gran día, es domingo 27 de noviembre. Última carrera de la temporada 2016 de Fórmula 1 y lo esencial está todavía por decidir: el Campeón del Mundo. Nico Rosberg o Lewis Hamilton, Lewis Hamilton o Nico Rosberg, esa es la cuestión. Todo un año de altibajos, emociones diversas y sobre todo mucho trabajo para este momento que se avecina y que seguro recordarán siempre, uno para bien y otro para mal. Solo puede haber un ganador, los 21 restantes se quedan a las puertas y con las ganas de ser el próximo.
Lewis Hamilton saldrá en una previsible primera posición para intentar lograr una hazaña que no solo depende de él. No nos engañemos, las apuestas así lo reflejaban: a Lewis solo le vale estar delante de su compañero siempre para aferrarse a sus opciones, y habría sido impropio de él que no lo hiciera. También lo habría sido de Nico si hubiera clasificado delante, porque por mucho que sus palabras digan lo contrario, ante este tipo de situaciones su pasado y su actitud demuestran que opta por el conservadurismo. Solo los acontecimientos determinarán si hace bien.
La Fórmula 1 se ha vuelto demasiado previsible, y más si cabe en un lugar como Abu Dabi, donde la meteorología no es un factor que en principio pueda trastocar los planes estratégicos. Si no ocurre nada fuera del guión, que bien es cierto que a lo largo de la temporada se ha visto que también sucede, Lewis Hamilton ganará el Gran Premio de Abu Dabi. Ha sido el más rápido en todas las sesiones, su ritmo de carrera es netamente superior y es notoriamente más rápido que su compañero en prácticamente todos los sectores. Tiene un buen historial en Yas Marina y ya hemos visto esta versión del inglés en repetidas ocasiones. Sin presión y en estado de gracia cumple con un rango de efectividad muy elevado.
Sin embargo, las matemáticas juegan en contra de un piloto pura sangre como es Lewis, a quien solo le tiene que importar coger el volante y dar más gas que los 21 que vienen por detrás. Pero a Nico Rosberg le basta con ser segundo, o incluso tercero, para ser Campeón del Mundo. Y aunque de puertas para fuera presente esa fachada de impasividad, es tan humano como sus contrincantes, y seguro que su mente está en algo que tiene en la yema de los dedos y para lo que lleva viviendo toda una vida: ser el mejor en la mejor categoría del automovilismo mundial. Esto, sumado al presumible estado de nervios, suele tener sus consecuencias en el pilotaje.
Ambos se conocen a la perfección, pues han compartido buena parte de su trayectoria deportiva incluso en el mismo equipo ya desde el karting. Con la tensión que genera haberse estado disputando los últimos títulos, esta baza puede girarse en contra de ambos, pero si repasamos el historial podemos observar como la guerra psicológica suele decantarse del lado del británico. Empezó en la polémica rueda de prensa en la que tan solo comparecieron los aspirantes al título y continuó en la pista, cuando vimos a un Hamilton machacar incluso saliendo por delante, marcando la referencia y con una pista menos engomada. Rosberg, a contracorriente, cuando es él quien solo puede perder el Mundial.
Más allá de los acontecimientos previos al domingo, nada de lo sucedido hasta la fecha importará, porque la hora de la verdad es la carrera, el momento en el que se reparten los puntos. De seguir un guión estable y aparentemente normal, la salida será el punto determinante en el cual podría decidirse indirectamente el Campeón. Las condiciones favorecen a las predicciones fáciles, pues la primera curva está muy cerca y el inminente monoplaza que viene por detrás de los Mercedes, el Red Bull de Daniel Ricciardo, calza de partida los neumáticos superblandos, de modo que salvo error evidente de uno de los dos pilotos de la primera linea, conservarán el liderato.
A partir de aquí, el coche es tan competitivo que tienen margen suficiente para asegurarse el doblete, lo que ya le daría la gloria a Rosberg automáticamente. Sin embargo, y pese a que aparentemente no pueda hacer mucho más, ¿de verdad alguien cree que el de momento Tricampeón del Mundo se va a conformar con ganar la carrera y entregar el campeonato? Hará lo que sea por conseguir su mayor meta por cuarta vez, y aunque Rosberg tiene mejores cartas, a Hamilton todavía le quedan dos: esperar a que la mala fortuna se cebe con el otro W07 o arruinarle la carrera al alemán. Con tanto que ganar y tan poco que perder, parece incluso evidente que optará por esta última vía.
Con una verosimilitud cuanto menos destacable, de mantener la primera posición, Lewis Hamilton ralentizará la carrera para poner en apuros a Nico Rosberg. Ya lo ha hecho en diversas ocasiones en el pasado, siendo el del Gran Premio de China de 2015 el más llamativo por las efusivas quejas de su compañero, desde dentro del coche y también una vez bajado de él. Si estás delante y eres netamente superior, puedes permitirte el lujo de aminorar el ritmo con tal de que se agrupen los monoplazas que vienen por detrás. Sin embargo, al estar guardándote unas décimas en el bolsillo, siempre puedes mantener una distancia prudencial jugando con el gap.
Esta sería una oportunidad de oro para los Red Bull y los Ferrari, pero sobre todo para Hamilton, que podría conseguir que se le colaran al menos dos coches entre él y el otro Mercedes. Claro está, la política equitativa y repulsiva a la polémica del equipo implicarían múltiples advertencias por radio, si no las ha habido ya en más de un briefing, pero ante tal escenario, todo parece indicar que cada uno antepondrá sus intereses particulares, por decirlo de forma prudencial.
Para paliar la hipotética estrategia de Hamilton, en Mercedes solo tendrían la opción de hacerle entrar a cambiar neumáticos, algo que podría descontentarlo tanto como a Rosberg ya le incomodó en su momento que utilizara esta táctica. En caso de rebeldía, tendrían la opción de hacer entrar a Rosberg para que montara neumáticos frescos y tirara, pero esto podría generar aun más controversia. Por un lado, encontrarse tráfico de coches muy lentos que aun no han entrado, lo que se conoce como un «Abu Dabi 2010». Por otro, hacerle un undercut efectivo a Hamilton, quien seguro que no lo encajaría amigablemente.
Siguiendo la carrera del Gran Premio de Abu Dabi sobre este guión, se puede llegar a la conclusión de que uno de los dos se va a bajar muy enfadado del monoplaza, y por supuesto, el otro pletórico. Ya sea por la desobediencia o las tácticas inmorales pero efectivas de uno, como por las posibles acusaciones que se podrían generar en contra del equipo por parte del otro, la polémica está cociéndose a fuego lento. Ambos panoramas se han visto reflejados con anterioridad.
Sin embargo, y por suerte, pese a que en menor medida, la Fórmula 1 sigue siendo una caja de sorpresas. Cualquier cosa puede ocurrir y todo lo dicho puede esfumarse rápidamente. Si los mismísimos estrategas de los equipos, con todos los datos y las variables del mundo en su mano suelen fallar en sus predicciones, imagínense lo errada que puede ir la idea de un servidor sin ningún fundamento más que el sentido común y los antecedentes.
Que gane el mejor.
