Sainz, sincero con el Williams: «No es un coche que me guste conducir»
El equipo Williams comenzó la temporada 2025 de la Fórmula 1 con un potencial realmente sorprendente, dando un salto cualitativo muy notable en comparación al pasado año y colocándose como el referente de la zona media e incluso, con capacidades de poder luchar en la parte alta de forma puntual si las oportunidades llegaban.
Sin embargo, Williams anunció desde principio de año que a pesar del gran salto hacia delante que habían dado, no se iban a dejar llevar por la emoción e iban a llevar el plan establecido que se centraba en concentrar la mayor cantidad de recursos en 2026, no invirtiendo prácticamente nada en el coche de 2025 y evolucionándolo muy poco, algo que ha hecho que el equipo haya ido de más a menos con el paso de las carreras. Aún así, viendo de donde venía el equipo en 2024, el salto cualitativo a pesar de todo sigue siendo muy notable; pero el primer año de Carlos Sainz en el equipo de Grove no está siendo el más positivo para él, ya que ha tenido muchas más decepciones que alegrías, ya que sea por error propios, del equipo o problemas con el monoplaza. Debido a ello, ocupa la 16ª posición en la clasificación de pilotos con 16 puntos, mientras que su compañero Alexander Albon es séptimo con 70 unidades en su casillero, asegurando además que el FW47 no ha sido lo que deseaba en ningún momento.
«Creo que me he sentido bien con el coche todo el año. Relativamente bien, quiero decir, no es un coche que me guste conducir. No es mi estilo de conducción, no es lo que me encanta hacer. Tiene una cosa muy particular que tienes que hacer con la conducción, pero cuando miras, para ser el primero año, mi ritmo de clasificación y mi ritmo de carrera, siempre ha sido bueno. Es únicamente que para conseguir un buen resultado estamos sufriendo mucho como equipo», comenta Carlos Sainz.
«Aquí también tuvimos problemas de batería durante toda la carrera que no tuvimos el viernes. Siempre pequeñas cosas, incidentes, a veces la estrategia, siempre pasa algo, a pesar de tener un buen ritmo durante todo el año, parece que no nos da un respiro. Dependiendo de lo cerca que estuviera del coche que tenía por delante, y de las temperaturas, estaba perdiendo mucho despliegue», añade.



