Newey seguirá dividiendo su tiempo entre la Fórmula 1 y otros proyectos
El jefe de Red Bull, Christian Horner, ha confirmado que Adrian Newey, el gurú de todos los monoplazas ganadores de Red Bull, seguirá dividiendo su tiempo entre sus compromisos en la Fórmula 1 y otros proyectos de interés.
Adrian Newey, ingeniero aeronaútico, fue artífice de grandes coches dominantes de la Fórmula 1 como los Williams de los 90 con los campeonatos del mundo de Mansell y Prost en 1992 y 1993; y Hill y Villeneuve en 1996 y 1997. Recaló en 1998 en McLaren para hacer un coche ganador y conseguir Mika Hakkinen en 1998 y 1999 el campeonato del Mundo.
En 2006 fichó por Red Bull y consiguió la época gloriosa de 2010 a 2013, en la que Red Bull ganó todos los campeonatos y rompieron diversos récords, en 2014 Newey diseñó un gran coche, pero que no pudo luchar por el mundial debido al pobre rendimiento del motor Renault. En junio de 2014, Newey, al renovar su contrato, estableció que, aparte de trabajar en la Fórmula 1 con el equipo de Milton Keynes año pasado, dedicaría parte de su tiempo a trabajar en diversos proyectos en la Copa America.
«Adrian va a dividir su tiempo como hizo el año pasado, un 50% para la Fórmula 1 y el otro 50% para otros proyectos. En poco tiempo va a estar empezando a preparar el 2017, ahora que el reglamento y normas para ese año, se ven bastante estables«, indica Horner.
«El trabajo para la Copa América para el que fuimos contratados ya está terminado, por lo que Adrian tiene más que suficiente para los próximos dos años con el nuevo diseño del Red Bull y aparte, podría empezar a trabajar más con coches Aston Martin», explica el inglés.
Mientras Horner valora el talento y las genialidades de Newey, el jefe de Red Bull insiste en subrayar la creciente experiencia del equipo técnico de los ingenieros de Red Bull.
«Es muy bueno tener a Newey como parte activa de lo que estamos haciendo en Red Bull, y también es muy bueno que el equipo técnico va cogiendo experiencia junto a él, estableciéndose y reafirmándose como unos ingenieros de un altísimo nivel«, concluye Horner.