«Con un muro de hormigón, el corazón de Grosjean no lo habría soportado»
Romain Grosjean sufrió un escalofriante accidente en el pasado Gran Premio de Bahréin que dejó enmudezida a toda la Fórmula 1 durante los casi 30 segundos. Un tiempo en el que el francés estuvo dentro de una gigantesca bola de llamas en la que luchaba por salir de un monoplaza destrozado, algo que nos hacía presagiar lo peor pero que, por suerte, tuvo un final realmente feliz.
El francés únicamente salió con una esguince en una de sus piernas y heridas en sus manos provocadas por las quemaduras del fuego y el impacto contra el guardarraíl. Un impacto que fue de 56G, realmente violento y que las protecciones que había en esa salida de la curva 3 del trazado de Sakhir pudieron absorber para que el francés no tuviera lesiones y no perdiera el conocimiento.
Sin embargo, Alexander Wurz, presidente de la GPDA, asegura que si esas protecciones hubieran sido de hormigón, la fuerza del accidente hubiera sido mucho mayor y quizás los órganos internos del francés no hubieran soportado ese golpe.
«A primera vista, que la barrera de protección se partiese en dos pudo parecer catastrófico, pero la forma en que absorbió la energía probablemente también fue un factor importante que pudo favorecer que Romain Grosjean no perdiese el conocimiento y sólo sufriera pequeñas lesiones en sus manos. Si hubiera habido en ese punto del trazado un muro de hormigón, las fuerzas G hubieran sido tan altas que no sabemos si su corazón y el resto de sus órganos podrían haberlo soportarlo», comenta Alexander Wurz.



