Mercedes demostró en Singapur que «es una caja de sorpresas»
George Russell lideró de principio a fin la carrera del Gran Premio de Singapur. El británico consiguió mantener a Max Verstappen por detrás en la salida a pesar de que el holandés de Red Bull salía con blandos mientras que él lo hacía con medios, y tras ello, el británico hizo su carrera para mantener con contundencia su liderato en todos los momentos de la carrera.
Mercedes volvía a ganar en un fin de semana realmente excepcional para ellos, con la pole con contundencia que consiguió George Russell el sábado y la victoria que ha conseguido este domingo. En la era del efecto suelo, Mercedes ha experimentado probablemente más altibajos que cualquier otro equipo en el paddock, con rachas de frustrante mediocridad interrumpidas por victorias raras, pero a menudo dominantes. Pero quizás ninguna tan sorprendente como la segunda victoria de George Russell de la temporada en Singapur, en un circuito caluroso que Mercedes jamás habría pensado que favorecería a su W16.
«Si tuviera que hacer una lista de todas las carreras que creía que podríamos ganar este año, probablemente esta estaría en la parte más baja. Así que creo que mañana y el martes tenemos que sentarnos para tratar de entender por qué el rendimiento fue tan bueno», comentaba George Russell.
«Estos coches son simplemente una caja de sorpresas. Si le preguntas a McLaren por qué las últimas tres carreras no les han salido, probablemente tendrían problemas para dar respuestas. Y de la misma manera, Max recuperándose y luego faltándole rendimiento de nuevo hoy, y lo mismo con los Ferraris oscilando entre éxito y fracaso. Simplemente, los márgenes son muy pequeños para tener el coche en la ventana aerodinámica correcta, para extraer ese máximo agarre mecánico sin destruir los neumáticos, y el punto óptimo de los Pirelli, obviamente. Eso no siempre se correlaciona con lo que ves en el mundo virtual, en las simulaciones, con lo que ocurre en la pista. Pero [en Singapur], desde el primer momento, los neumáticos, el piloto y el coche estaban sincronizados y eran imparables», añade Toto Wolff, director ejecutivo de Mercedes.



