Maravillas de la Ingeniería: Audi 90 Quattro IMSA GTO
Como siempre ha sido habitual en esta sección de ‘Maravillas de la Ingeniería’, hemos presentado coches de competición que han tenido éxito en su trayectoria o que han sido realmente raros de ver por su historia dentro de las carreras. Y en esta ocasión, os os presentamos un coche de competición que cumple ambas cosas y ese es el Audi 90 Quattro IMSA GTO que a punto estuvo de ganar el Campeonato IMSA GT en 1989. Comenzamos.
Tras ser vetados en el Campeonato Trans-Am al término de un exitoso 1988, Audi puso su mira en el certamen rival dentro de los EE.UU, la IMSA GT, para mantener así el programa de competición en suelo americano. Según dictaba el reglamento, los coches debían estar basados en modelos de producción en masa, norma que todas las marcas involucradas esquivaban construyendo lo que se conoce como ‘siluetas’, es decir, coches 100% ideados para correr en una categoría pero con apariencia de un modelo de calle.
Tras ser vetados en el Campeonato Trans-Am al termino de un exitoso 1988, Audi puso su mira en el certamen rival dentro de los EE.UU, la IMSA GT, para mantener así el programa de competición en suelo americano. Según dictaba el reglamento, los coches debían estar basados en modelos de producción en masa, norma que todas las marcas involucradas esquivaban construyendo lo que se conoce como ‘siluetas’, es decir, coches 100% ideados para correr en una categoría pero con apariencia de un modelo de calle.
Mecánicamente contaba con el mismo propulsor de los Audi del Grupo B y Pikes Peak, un 2.2 de cinco cilindros con cuatro válvulas por cilindro, que unido a un turbo KKK generaba una potencia total de 700 CV y 720 Nm de par. Toda esta potencia se transfería al suelo a través del testado sistema de tracción total Quattro. Sin embargo, Audi se topó con el reglamento en cuanto al cambio de marchas. La IMSA GT imponía un límite de 5 velocidades, y la de la marca alemana contaba con 6, por lo que optaron por desacoplar el último engranaje para homologar su uso. Sin duda, un motor excepcional para la época teniendo en cuenta que un Audi S8, o el Audi RS8 que nunca llegó a existir, tienen montado un motor V8 gasolina con microhibridación y 563 CV de potencia, frente a los 700 CV que presenta este coche de competición de 1989, aunque con una buena reprogramación del coche podría llegar ese Audi S8 a los 700 caballos a los que llegaba este Audi 90 Quattro IMSA GTO.
Con el fin de mantener al menos la silueta del coche de carretera, las reglas estipulaban que el techo debía ser proveniente del modelo de producción. El resto de la carrocería fue elaborada a partir de materiales compuestos ligeros. Se trabajó a conciencia en el túnel de viento para afilar la aerodinámica, lo que resultó en una gran entrada de aire en el ancho y plano frontal, a la vez que un gran alerón trasero de doble plano. Destaca que para no perturbar el flujo aire bajo el coche, el escape fuese dirigido a la puerta del pasajero.
Mientras que la aventura en Trans-Am se llevó a cabo en asociación con el Grupo 44, Audi América optó por embarcarse en la IMSA GT por su cuenta. La alineación estaría compuesta por Hurley Haywood y Hans-Joachim Stuck, pilotos de Audi provenientes de la Trans-Am, mientras que para los eventos de resistencia, se unieron Scott Goodyear y Walter Rohrl. Con el nuevo coche aún en desarrollo, Audi optó por esperar y debutar en la tercera carrera de la temporada.
Conocido internamente como R5, el 90 Quattro IMSA GTO hizo su debut en Miami, una carrera de sprint de 45 minutos, pero ningún coche terminó (accidente y fallo en el cambio). Sin embargo, la cuarta cita en Summit Point resultó mucho más exitosa con Stuck y Haywood anotando un doblete. El experimentado alemán anotaría seis victorias más en las siguientes nueve carreras. Por desgracia, los puntos perdidos en las dos primeras carreras, unido a la consistencia de Pete Halsmer con su Mercury Cougar XR7, relegaron a Stuck y Audi al segundo lugar de pilotos y constructores.
El éxito en Estados Unidos no pasó desapercibido en Alemania, donde decidieron explotar el potencial del sistema Quattro en el DTM desde 1990. Esto significó el adiós de los 90 IMSA GTO tras su primera temporada. A juzgar por el rendimiento en la segunda mitad de la temporada de 1989, Audi se postulaba como dominante en 1990. Lamentablemente, nunca sabremos cómo habría sido de correr una temporada completa.

