Maravillas de la Ingeniería: Renault RE40
La ya mítica primera fase de Renault como constructor dentro de la Fórmula 1 significó la llegada de la tecnología turbo con el RS01 como dato más importante. Sobre el modelo de 1983, uno de los más exitosos la primera era de la firma gala y a título personal, de los más bonitos, el RE40 pilotado por Eddie Cheever y Alain Prost será nuestro protagonista en las próximas líneas. Sin más dilación, comenzamos.
Diseñado por Michel Tétu, el desarrollo del RE40 tuvo que afrontar la prohibición del efecto suelo para la temporada de 1983, por lo que la base del vehículo tuvo que ser completamente nueva. En un intento de recuperar parte de la carga aerodinámica perdida por el veto de este artilugio, se optó por montar unos pontones más amplios. Testado durante cientos de kilómetros por René Arnoux, el francés no lo condujo en competición ya que abandonó el equipo a favor del citado Cheever.
Por si fuera poco, el RE40 tiene el título de ser el primer Renault construido sobre un chasis construido completamente en fibra de carbono, tecnología que se difundió tras su estreno en el McLaren MP4-1 de 1981. Como detalle, una sección del frontal conocida como “caja de choque”, estaba construida en aluminio para facilitar su reparación en caso de accidente leve.
Mecánicamente, el RE40 montaba un motor V6 biturbo de 1.5 litros conocido como Gordini EF1, que no era más que una evolución mejorada del motor turbo estrenado en 1977. En 1983, este propulsor entregaba la extraordinaria cifra de 880 CV. Lamentablemente y en contra de cualquier opinión, el mayor punto débil del monoplaza eran los turbos, los cuales eran un quebradero de cabeza para Prost y Cheever.

En cuanto a los resultados de la temporada, Prost marcó la diferencia con cuatro victorias y tres poles, siendo líder durante gran parte del año frente a René Arnoux, ya en Ferrari. Otros candidatos al título fueron Nelson Piquet y Patrick Tambay. Sin embargo, en la última carrera de la temporada, en Kyalami, el motor del Renault de Prost dijo basta antes de tiempo y Nelson Piquet se llevó el título por un escaso margen de 2 puntos. Por su parte, Cheever aceptó ser el segundo piloto, siendo un buen defensor, con varios podios en su casillero personal.
Lamentablemente, Renault no pudo evolucionar el monoplaza como los equipos más punteros, situación que no gustó a Prost hasta tal punto que fue despedido por las numerosas críticas que lanzaba a su propio equipo. Cheever también dejaría el equipo al termino del curso para recalar en Alfa Romeo en 1984.
En lo personal coincido con Alain Prost, quien años más tarde decía esto sobre el Renault RE40:
«Era un coche precioso … que debería haber sido campeón del mundo 10 veces»