Lucas di Grassi y el Renault R25 de Alonso con el que «te cagabas de miedo»
El Renault R25 es un coche realmente querido por la afición española por los éxitos que permitió a Fernando Alonso conseguir en aquella temporada 2005 en la que pudo coronarse como campeón del mundo de Fórmula 1 por primera vez. Además, es un coche histórico, ya que fue el último monoplaza de la categoría reina que fue campeón del mundo con un motor V10, antes de que en 2006 se diera el paso a los motores V8 con los que Renault también cosechó grandes éxitos en la categoría reina con su campeonato en 2006 y con los títulos de Red Bull entre 2010 y 2013.
Antes de convertirse en un pionero de la Fórmula E, Lucas di Grassi pilotó numerosos coches de combustión, pero ninguno le marcó tanto como el Renault R25 de Fernando Alonso. El brasileño vivió su primera experiencia con un Fórmula 1 en Jerez, en 2005, y nunca ha olvidado el sonido del motor V10 cuando cobró vida por primera vez en el garaje. A la edad de 20 años, Lucas di Grassi pilotó por primera vez un coche de Fórmula 1. Fue en Jerez y fue el R25 con el que Fernando Alonso hizo historia, convirtiéndose en el campeón del mundo más joven de la historia y llevando al automovilismo español a una dimensión que nunca antes se hubiera imaginado. Un monoplaza que equipaba un motor mostruoso que ya es historia de la Fórmula 1, recordando el sonido de aquel V10, del que llegó a decir, textualmente, que «te cagabas de miedo» cuando lo arrancaban por primera vez en el garaje.
«Eso no quiere decir que no me gusten los coches de combustión; me encantan, crecí conduciendo coches de combustión. El primer coche de Fórmula 1 que piloté fue un V10 de Alonso en Jerez en 2005 y, cuando arrancabas ese V10, si estabas en el garaje, te cagabas de miedo, porque el ruido del coche es tan… Cuando eres un chaval, pilotas el coche por primera vez y pones en marcha el V10… incluso siendo adulto piensas que el coche es demasiado ruidoso y demasiado potente», comenta Lucas di Grassi.
«La cuestión es que a la física no le importa lo que me guste a mí ni lo que le guste a la gente; la física apunta hacia una dirección en la que los coches eléctricos serán la norma, y esto suele reforzar la Fórmula E. Eso no significa que la Fórmula 1 no pueda volver a los V8 y al puro espectáculo de los motores. No usamos botas de fútbol para andar por la calle; las botas de fútbol están hechas para jugar al fútbol y nada más. El fútbol no desarrolla ninguna tecnología que sea relevante para nuestras vidas y es el deporte más importante del mundo, así que no, la Fórmula 1 no tiene por qué hacer algo que sea relevante para los fabricantes. Puede que lo hagan, pero no tienen por qué inventarse excusas del tipo ‘vamos a usar este combustible, aquel otro’. Si quieren hacer algo por el entretenimiento, ya sea con un V10, un V8 o un W16, da igual», añade.


