La historia de cómo el Renault campeón de Alonso se convirtió en amarillo y azul
El monoplaza de Renault con la decoración azul y amarilla forma parte de la historia del automovilismo y de la Fórmula 1 en particular. El equipo francés conseguía terminar con el dominio de Ferrari que había permitido a Michael Schumacher ser siete veces campeón del mundo. Con un joven Fernando Alonso al frente, el equipo francés se hacía con el campeonato del mundo en 2005 y 2006, dos años gloriosos para Renault en los que lucían una decoración diferente a los planes iniciales de la marca.
El plan inicial de Renault cuando volvió a la Fórmula 1 como equipo oficial en 2002 era hacerlo con una decoración blanca y amarilla, colores históricos de la marca en la categoría reina. Sin embargo, Flavio Briatore, jefe de equipo en aquel entonces, tenía un plan para reducir considerablemente el coste de la creación y desarrollo de un monoplaza ganador, y era con la entrada de Mild Seven como patrocinador y el cambio contundente de la decoración: de blanco y amarillo, a azul y amarillo. Un cambio que no convenció a los directivos de Renault hasta que Flavio Briatore puso cifras económicas encima de la mesa.
«La dirección de Renault me dejó claro en ese momento que el valor de reconocimiento de Renault era muy importante. Les pregunté si realmente querían financiar todo el equipo. Antes de la presentación del R202, mostré a Renault el coche de sus sueños, que era de color amarillo. Y les dije: ‘Vuestro sueño cuesta 150 millones de euros’. Luego les mostré el monoplaza azul y les dije: ‘Esto es la realidad. Y con este trato sólo os costará 50 millones’. De repente, a todo el mundo le encantó el coche azul», comenta Flavio Briatore en el podcast oficial de la Fórmula 1.



