Jolyon Palmer, con la cabeza puesta en Baréin después de su 13ª posición en China
Gran Premio con sabor amargo para los pilotos de Renault, que han terminado la carrera fuera de los puntos y con una ventaja de más de una vuelta con respecto a los líderes. Jolyon Palmer declara que no ha sido una carrera fácil, y se muestra decepcionado por no haber podido superar a su compañero Nico Hülkenberg.
El piloto británico explica los problemas que tuvo después de parar en boxes justo antes de la salida, durante la vuelta de formación. Después de entrar a poner los neumáticos de seco, el de Renault tuvo problemas para poner el compuesto de Pirelli en la ventana de temperatura adecuada.
“Ha sido una carrera difícil. Tomamos la decisión correcta al entrar en boxes al final de la vuelta de formación, pero pasé por un parche húmedo cuando fui a adelantar a un Toro Rosso. A continuación, los neumáticos perdieron temperatura con el coche de seguridad virtual, por lo que era muy difícil hacer una primera tanda», explica Palmer.
Si tiene que quedarse con algún aspecto positivo, es con la fiabilidad del RS17, aunque Palmer y sus pensamientos ya están puestos en la carrera de Shakir.
«En el lado positivo, el coche funcionó de forma fiable y tengo una distancia de carrera en mi haber ahora. Ahora reiniciamos todo y sólo tengo en la cabeza Baréin, con el objetivo de hacer un mejor fin de semana”, finaliza Jolyon.
El fabricante francés no pasa por su mejor momento, teniendo en cuenta sus problemas con la unidad de potencia, tanto la que monta en sus monoplazas, como las que suministra a sus clientes (Red Bull y Toro Rosso). En estos momentos, los motores Renault montan el MGU-K de 2016 por problemas de fiabilidad con la especificación de 2017, algo que esperan solucionar con la próxima actualización, para la que aún no tienen fecha.